Capítulo 531
La Oscuridad y la Esperanza (IV)
Traducción y edición: Sho Hazama
Corrección: Lord
Corrección: Lord
Hilo tras hilo de energía punzante circulaba sin cesar por el interior del cuerpo de Perséfone, luchando sin tregua contra la propia energía de esta. Dondequiera que pasara esa energía, siempre dejaba tras de sí pequeñas lesiones. Todos esos hilos de energía eran los que Eileen había dejado atrás, y resultaban extremadamente difíciles de eliminar. A pesar de haber hecho todo lo posible por eliminarlos durante los últimos 3 días, solo había logrado neutralizar una pequeña parte. Eliminar por completo esta energía podría llevar otra semana. Sin embargo, sabía que de ninguna manera le darían tanto tiempo. Eileen podía sentir el paradero de Perséfone a través de esta energía, y Perséfone también podía sentirla a ella. Cuando la energía se activó de repente esta mañana, Perséfone supo que Eileen ya la había alcanzado.
La pequeña vida en su vientre se movió de repente, liberando una señal poderosa. Mordió un hilo de energía que nadaba cerca, desgarrándolo ferozmente. Hacía tiempo que había sentido la hostilidad contenida en estos hilos de energía, pero Perséfone siempre lo había protegido cuidadosamente, sin permitir que la energía destructiva se acercara. Ahora, por fin había obtenido una oportunidad única, capturando un hilo de energía, pero de repente descubrió que no era el manjar que esperaba. El aura destructiva contenida en la energía devastaba continuamente su composición corporal, destruyendo y contrarrestando su poder genético. La pequeña vida gimió de dolor, pero eso despertó sus instintos naturales incomparablemente feroces, devorando frenéticamente el poder destructivo, reparando así el daño infligido a su cuerpo. Finalmente, este hilo de energía fue completamente devorado, y también estaba a punto de exhalar su último aliento, sin atreverse a provocar más la energía destructiva restante.
Esta vez, cuando Perséfone le aconsejó que saliera, por fin estuvo dispuesto a moverse.
Un momento después, tras un gemido de dolor, una cosita cálida y que no dejaba de retorcerse apareció entre las piernas de Perséfone. Sin embargo, en su rostro había una sonrisa débil pero satisfecha. Sosteniendo su propio cuerpo con gran dificultad, extendió las manos para llevarse a esa cosita.
Era una cosita regordeta que pesaba 3 kilos, y su piel blanca y tierna la hacía parecer extremadamente linda. Tenía un cuerpo retráctil, con una cabeza afilada y una cola gruesa y corta. En su cuerpo había 4 pequeñas extremidades de carne extremadamente cortas que no paraban de moverse. Por sus movimientos retorcidos, esas extremidades, que solo medían unos pocos centímetros de largo, no tenían huesos en su interior. La superficie de su cuerpo estaba húmeda y pegajosa, cubierta de un líquido nutritivo en lugar del líquido amniótico de una madre humana. Al igual que la pequeña vida dentro del vientre de Li, también modificaba su entorno, pero de una manera mucho más suave. No tenía 5 órganos sensoriales, sino que producía una pequeña boca en el extremo puntiagudo de su cabeza, de la que extendía una lengua delgada de varias docenas de centímetros de longitud, lamiendo continuamente el líquido nutritivo que rodeaba su cuerpo.
- Pobrecito, debes de estar hambriento, ¿verdad?
Perséfone abrazó a la criatura, besando suavemente su cuerpo. Luego se desabrochó la ropa alrededor del pecho, revelando sus impresionantes pechos. Los instintos de supervivencia del pequeño se activaron de inmediato, y su cuerpo se giró para succionar la leche del pecho de Perséfone. Ella permaneció tumbada en silencio, mirándolo con calma, utilizando su cuerpo y su mente para percibir cada uno de sus movimientos. No sabía cuándo podría volver a verlo, ni si alguna vez tendría la oportunidad de hacerlo. No era tan grande, pero sus necesidades alimenticias eran completamente desproporcionadas en relación con el tamaño de su cuerpo. Solo cuando Perséfone se quedó sin una gota de leche, el pequeño giró el cuerpo, satisfecho. Si su madre no fuera Perséfone, probablemente solo estaría medio lleno.
Sin embargo, al ver el aspecto del pequeño, Perséfone finalmente sintió un poco de preocupación. No le importaba si era humano o no, pero si no tenía apariencia humana, su plan original sería bastante difícil de llevar a cabo. Tan pronto como empezó a sentirse preocupada, el pequeño pareció haber percibido lo que ella estaba pensando. De repente, se abrieron muchos pequeños poros en la superficie de su cuerpo, liberando trocitos de niebla blanca. La leche que acababa de absorber se estaba convirtiendo rápidamente en energía y nuevos tejidos corporales, por lo que su cuerpo, que carecía por completo de esqueleto, fue cambiando lentamente de forma. Comenzaron a formarse gránulos de materia similar a los huesos, que gradualmente se unieron para formar un esqueleto. Luego, los huesos se movieron a sus ubicaciones correspondientes, conectándose entre sí y produciendo los tejidos musculares y nerviosos correspondientes. Como resultado, tras unos 10 minutos, un bonito bebé humano varón apareció ante Perséfone. Este la miró con sus grandes y brillantes ojos, riéndose mientras se mordía los dedos.
Al ver este cambio milagroso, Perséfone dejó escapar un ligero suspiro. Si hasta ahora no se había dado cuenta de que algo andaba mal con la identidad de Su, entonces no sería más que una idiota. En realidad, cuando sintió crecer la pequeña vida en su vientre, ya tenía sus sospechas, y Helen también le había dado a entender esto muchas veces antes. Sin embargo, Perséfone siempre se negaba a pensar en este asunto.
Si Su no era humano, ¿qué era entonces? ¿Seguiría teniendo emociones humanas?
Lo que Perséfone realmente no quería afrontar era, en realidad, la pregunta que no se atrevía a hacerse. Lo cual le hizo doler la cabeza.
Mientras se frotaba suavemente las sienes, Perséfone le dijo a este pequeño.
- Bien, mantén esta forma y crece poco a poco. Cuando hayas crecido de verdad, busca a tu padre. Se llama Su. Recuerda las palabras de mamá, ¡búscalo solo cuando realmente hayas crecido! Mamá está a punto de dejarte, así que en el futuro tendrás que valerte por ti mismo para crecer. ¡No tengas miedo! Eres el pequeño tesoro de mamá, así que la suerte definitivamente estará de tu lado. Después de todo, tu mamá es una genio súper afortunada, ¡jaja!
Perséfone se rio. Sin embargo, sin darse cuenta, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. Desgarró su ropa, convirtiéndola en unos pañales sencillos y toscos, envolvió al pequeño en ellos y le advirtió con urgencia una y otra vez.
- Mamá va a buscar a alguien que te críe. ¡Tienes que ser obediente! ¡Debes recordar no moverte al azar y crecer como es debido!
El pequeño asintió con la cabeza, sin entender realmente lo que ella decía, mientras sus ojos puros y brillantes seguían mirando fijamente a Perséfone. Ella descubrió solo ahora que la pupila del ojo izquierdo de este pequeño era de un verde grisáceo, claramente una mezcla de la de Su y la suya propia, pero su ojo derecho tenía destellos dorados dentro del color verde grisáceo. Sin embargo, después de ver su forma original tras el nacimiento, y luego su transformación en un bebé humano, esta pequeña peculiaridad en el color de sus ojos no la sorprendió tanto como cabría esperar.
Le dirigió al bebé una última mirada profunda. Después de darle un beso suave en sus pequeños labios, suspiró y dijo en voz baja.
- Si ya sabes hacerte tan bonito nada más nacer, cuando crezcas… ¡seguro que te parecerás a tu padre! Eso también está bien. Si alguien te encuentra, probablemente no te abandonará.
Mientras pensaba en voz alta, Perséfone ya se había levantado. Después de arreglarse un poco la ropa, apartó las rocas que sellaban la cueva y salió al viento y la nieve del exterior.
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