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lunes, 24 de agosto de 2026

DH - Capítulo 588

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Capítulo 588
Lo Deseado y lo Obtenido (VI)
Traducción y edición: Sho Hazama
Corrección: Lord
En el hospital privado de Perséfone, Helen no paraba de moverse frente a su enorme estación de laboratorio, con su melena rubia atada de manera informal detrás de la cabeza. Frente a ella había una plataforma experimental de más de 10 metros de ancho, donde cientos de instrumentos de todo tipo recopilaban y analizaban una gran cantidad de datos. En el centro de esta superficie experimental verdaderamente enorme yacía Snow, cuyo cuerpo era del tamaño aproximado de un gato. Descansaba en el centro de la superficie de la mesa de laboratorio, con el cuerpo cubierto de sensores y todas sus afiladas protuberancias y cuchillas replegadas contra su cuerpo. Temblaba ligeramente, claramente muy asustada. Sin embargo, no había dispositivos de restricción colocados en su cuerpo. Yacía obedientemente boca abajo, sin intención alguna de huir. El largo y tedioso experimento ya se había prolongado durante 1 día y 1 noche. Ahora, solo quedaban las 2 partes más cruciales. Si uno pudiera descifrar el mar de datos que se movía ante los ojos de Helen, descubriría que, en las 2 pantallas luminosas frente a ella, una mostraba una prueba de la fuente de energía preliminar, mientras que el otro proyecto era un plan de mejora de movilidad. Las luces de las puertas automáticas parpadearon y, unos segundos después, pasaron de rojo a verde. Curtis se acercó con una caja de seguridad de 1 metro cuadrado. La caja no era tan grande, pero el profundo brillo metálico revelaba que su peso definitivamente no era ligero. La decisión de que Curtis ayudara con el experimento se debió a que no había otra alternativa. Esta caja, que pesaba cerca de 10 toneladas, definitivamente no era algo que Helen pudiera mover. Bajo las instrucciones de Helen, Curtis arrastró la caja de seguridad hasta frente a la plataforma experimental. Entonces, descendió una tenue pantalla de luz amarilla que dividió el laboratorio en 2 partes, aislando la plataforma experimental. Curtis ingresó el código secreto, abrió la caja fuerte y luego sacó una pieza de metal del tamaño de un puño que desprendía un resplandor dorado difuso. Aunque sacó este extraño metal con las manos desnudas, la barba incipiente de Curtis, dura como el acero, se erizó una tras otra, y todos los músculos de su cuerpo se tensaron. Un tenue brillo metálico se hizo aún más evidente en la superficie de su piel; era evidente que ya estaba utilizando sus habilidades defensivas. La aleación metálica que Curtis llevaba tenía el nombre en clave de “Estrella Radiactiva”, con una intensidad de radiación 300 veces mayor que la del uranio. Representaba el mayor logro del Parlamento de Sangre en materia de materiales metálicos. El precio de una pieza de Estrella Radiactiva de este tamaño era suficiente para comprar varios hospitales privados. Curtis nunca hubiera imaginado que Helen fuera tan rica como para esconder una cantidad tan grande de Estrella Radiactiva. Sin embargo, incluso con la habilidad defensiva de Curtis, aún debía tener cuidado al sostenerlo. Tenía que mantener sus habilidades, pero tampoco podía permitir que estas aumentaran demasiado, pues de lo contrario el cambio en el tamaño de su cuerpo sería demasiado notorio, lo que podría provocar el desprecio de Helen. La Estrella Radiactiva se colocó rápidamente en la posición designada. Se activaron varios cientos de reflectores, que concentraron la radiación en un haz y lo dirigieron hacia Snow. Tan pronto como se retiró el campo de fuerza defensivo de energía del cuerpo de Snow, la radiación, tan poderosa que incluso Curtis se sintió un poco tenso, impactaría en el pequeño cuerpo. Mientras observaba a Snow, completamente inmóvil, un atisbo de emociones complicadas pasó fugazmente por los ojitos del Capitán. Había muchos secretos que Helen no le ocultaba, así que él sabía que esa cosita era la “hija” de Helen. Sin importar desde qué ángulo se lo mirara, Snow era un monstruo. No solo no compartía la más mínima similitud con la raza humana, sino que ni siquiera podía considerarse una criatura mutada. Como mínimo, la mayoría de las criaturas mutadas aún poseían algunas características de una criatura terrestre, pero Snow no se parecía a ninguna. Apenas se podía decir que Snow tuviera características de muchos insectos, pero su alto nivel de inteligencia y su cuerpo extremadamente robusto definitivamente no eran algo que un insecto pudiera igualar. En la serie de experimentos, el Capitán solo colaboró en algunas partes, pero esas pocas interacciones que tuvo con Snow ya le habían dejado una impresión inolvidable. Se negaba a creer que tal inteligencia pudiera aparecer en un nuevo cuerpo biológico de apenas unos meses de edad. La capacidad de recuperación de Snow era igual de inimaginable. Durante todo este proceso, Curtis no dejaba de mirar a Helen, quien le resultaba cada vez más desconocida. Le creía cuando decía que Snow era su hija, pero al Capitán le intrigaba mucho saber quién era su padre. Al ver la forma externa única de Snow, el Capitán no pudo evitar estremecerse. La capa defensiva que rodeaba el cuerpo de Snow se fue debilitando poco a poco, y la potente radiación atravesó la capa protectora y alcanzó el cuerpo de Snow. Su superficie de color azul verdoso oscuro adquirió de inmediato un tono rojizo, y luego el enrojecimiento se fue intensificando cada vez más. A medida que la radiación se hacía más fuerte, todo el tejido superficial en un área de varios centímetros cuadrados comenzó a carbonizarse, agrietarse e incluso a desprender volutas de humo. La piel exterior que comenzaba a quemarse y agrietarse se ennegrecía y se desprendía continuamente, pero debajo crecía rápidamente nueva carne, produciendo capa tras capa de piel nueva a una velocidad inconcebible, resistiendo la radiación. El tejido cutáneo recién formado no era tan resistente como antes, pero al menos le daba a Snow un poco de tiempo. La nueva capa de piel era suficiente para darle a Snow aproximadamente 1 minuto de tiempo, un lapso apenas suficiente para que formara una nueva capa de piel. Snow gimió, y los temblores de su cuerpo se hicieron cada vez más fuertes. Era evidente que la radiación le causaba un dolor considerable. Sin embargo, no se atrevía a cambiar de posición, hasta el punto de que incluso liberó 2 cuchillas, clavándose en la plataforma experimental de aleación para evitar mover accidentalmente su cuerpo debido al dolor. El campo de fuerza defensivo ya estaba a punto de desaparecer por completo, y los gemidos de Snow se hacían cada vez más claros. Su ritmo de crecimiento de la piel externa no se aceleró, pero cada capa de piel recién producida sufrió ligeros cambios, volviéndose gradualmente transparente, con una superficie más lisa, lo que producía un efecto similar al de un espejo, reflejando una gran parte de la radiación. Una pequeña porción de la radiación fue bloqueada a la fuerza y luego absorbida a costa de daños en los tejidos externos; la parte final, que no fue detenida en absoluto, logró penetrar en su cuerpo. Curtis observó todos estos cambios que se producían en el cuerpo de Snow. Lo que le hizo fruncir aún más los ojos fue que el llanto se asemejaba al gemido de un gatito, y hasta él casi no podía soportarlo. Al principio, los llantos de Snow no eran así, sino más extraños y ásperos, como una combinación entre el chillido de algún tipo de insecto y el chirrido de placas metálicas al rozarse, lo que aterrorizaba a los demás. Sin embargo, ahora imitaba los tristes maullidos de un gatito, lo que demostraba una cosa, que Snow ya había descubierto lo que le gustaba a una especie dominante como la raza humana y estaba modificando deliberadamente su propio comportamiento. Este tipo de inteligencia era aún más aterradora que su extraño cuerpo.

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