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lunes, 22 de junio de 2026

DH - Capítulo 545

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Capítulo 545
Protección (VI)
Traducción y edición: Sho Hazama
Corrección: Lord
En realidad, la Ciudad Dragón, a pesar de estar fuertemente custodiada, tampoco era tan segura. El General Morgan nunca había cerrado el acceso a la Ciudad Dragón, por lo que, siempre y cuando se tratara de un ciudadano legítimo o de un miembro del Parlamento de Sangre, se podía entrar y salir a voluntad. Por ello, al amparo de la noche, de vez en cuando seguían estallando combates en Ciudad Dragón. Aunque el alcance y la magnitud de los conflictos eran algo limitados, la situación se estaba volviendo cada vez más incontrolable. Al amparo de la noche, 2 individuos se acercaban lentamente al hospital privado de Perséfone. Sus pasos eran ligeros y elegantes, aprovechando ingeniosamente la topografía circundante, y sus figuras se fundían casi por completo con la oscuridad. Parecía que se trataba de expertos en el camuflaje y el movimiento sigiloso. Sin embargo, la espalda de 1 de ellos seguía siendo el blanco de la mira de un rifle. Una sonrisa silenciosa apareció en las comisuras de los labios de Lynch. Él era un especialista en el camuflaje, mientras que esos 2 solo podían considerarse expertos. Sin embargo, la sonrisa de Lynch se congeló en un instante. Una hoja militar que no reflejaba ninguna luz ya estaba presionada contra su cuello. - No te muevas a menos que quieras morir. Una voz femenina profunda y seductora pareció sonar justo al lado de los oídos de Lynch. Antes de que ella hablara, Lynch no había percibido que se acercara en lo absoluto. El cuerpo de Lynch se quedó rígido, no se atrevió a hacer ningún movimiento. Ante sus ojos, esos 2 individuos entraron en el hospital privado de Perséfone a una velocidad que no era ni rápida ni lenta. Antes de entrar, el que iba rezagado se dio la vuelta de repente, sonriendo en dirección a Lynch. En el centro de esa mirada, sus dientes parecían excepcionalmente brillantes. -La jefa estará bien… Se dijo Lynch en voz baja. - ¡Mejor preocúpate primero por ti mismo! Le dijo la voz femenina con frialdad. Entonces, Lynch recibió un fuerte golpe en la nuca y la oscuridad lo cubrió todo ante sus ojos. En el hospital privado subterráneo, Helen estaba en ese momento en cuclillas en el suelo, usando un cuchillo para cortar un gran trozo de carne de res. Cuando cortó un pedazo, lo colocó en el centro de su palma y extendió la mano hacia adelante. La extraña criatura llamada Snow se lanzaba entonces hacia adelante, utilizando su ágil lengua para recoger el trozo de carne de su palma y tragárselo directamente. Su boca, desproporcionadamente grande, estaba cubierta de dientes afilados, pero el proceso de alimentación no le causaba el más mínimo daño a la mano de Helen. Junto a ella había un trozo de carne de res extremadamente grande que pesaba al menos 10 kilogramos. Esta cantidad aún no era suficiente para que Snow se saciara, y si comiera por su cuenta, se habría acabado la carne junto con los huesos en unos minutos. Sin embargo, Helen cortaba pacientemente los trozos de carne y luego se los daba de comer uno por uno. Su cerebro, que se destacaba en los cálculos, parecía haber olvidado que esto era una completa pérdida de tiempo. Mientras tanto, la docena de ojos compuestos de Snow parpadeaban, sin prisa por abalanzarse sobre la carne, sino comiendo estos trozos uno tras otro de la palma de Helen, lamiendo su mano de vez en cuando. Tan pronto como Snow tomó otro trozo de carne de su mano, de repente gimió, con el cuerpo temblando involuntariamente. Estaba claramente asustado, ¡pero saltó hacia adelante, colocándose frente a Helen! La puerta del laboratorio ya estaba abierta. 2 hombres entraron en silencio, mirando a Helen de arriba abajo. Sus ojos solo recorrieron el cuerpo de Snow, descartándolo inmediatamente como una pequeña criatura similar a un gato doméstico. En la era antigua, Snow tal vez hubiera podido asustar a otros, pero en el mundo actual había demasiados tipos de criaturas mutadas, por lo que Snow era solo una más entre ellas. Helen se puso de pie y preguntó con calma. - Ustedes son subordinados de Bevulas, ¿verdad? Probablemente el Dr. Connor no tenga la capacidad de controlarlos a ustedes 2. Un hombre se rio con reserva y dijo. - El estatus del Dr. Connor es bastante alto. También es bastante importante, y ahora aún más. Sin embargo, incluso ahora, no tiene la autoridad para darme órdenes. Solo obedezco las órdenes de Lord Bevulas. Señorita Helen, usted es excepcionalmente inteligente y también increíblemente hermosa. Su mascota... Oh, debería decir, su gusto por las cosas es extremadamente singular... y también es extremadamente inteligente. Aunque ya hice todo lo posible por ocultar mi aura, aun así sabe temer a un experto de séptimo nivel como yo. ¡Este tipo de capacidad de percepción realmente hace que uno suspire de admiración! Señorita Helen, por favor, permítame presentarme primero, soy… Antes de que el hombre tuviera la oportunidad de decir su nombre, de repente soltó un gemido ahogado, cayendo débilmente al suelo, ¡y perdiendo inesperadamente el conocimiento! Su compañero no fue la excepción, quedando igualmente inconsciente. Una figura alta apareció detrás de ellos, y entonces una risa fuerte y clara resonó dentro del laboratorio. - ¡Ese pequeño tiene miedo de mí! ¡Par de idiotas!

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