Capítulo 856
Puedes Considerarme Una Idiota Con Mucho Dinero, ¿De Acuerdo?
Traducción y corrección: Radak
Edición: Radak, Sho Hazama
Edición: Radak, Sho Hazama
Secta Demonio Ilimitado, Pico 69, Pico Mahoraga.
El Joven Maestro Hai frunció el ceño y, sin darse cuenta, le entró un sudor frío. El ataque mental que había sufrido al encontrarse con la marioneta araña le había hecho sentir como si le hubieran golpeado la cabeza repetidamente con un martillo. En ese momento, su energía interna casi se descontroló mientras meditaba, provocándole alucinaciones.
Por suerte, nació con una voluntad férrea y pudo contar con un raro tesoro mágico de tipo mental capaz de contener a los demonios internos. Al final, aunque sufrió una grave herida, logró resistir el ataque mental.
Pero no se imaginaba que este ataque mental a larga distancia no consistiría en una sola oleada, sino en dos...
Tras tomar unas píldoras medicinales para recuperar energía mental y aliviar el dolor que sentía, el Joven Maestro Hai apretó los dientes y decidió continuar con su práctica. Pero justo en ese momento, su mente se quedó en blanco repentinamente, y al instante siguiente, su conciencia fue arrastrada a un mundo onírico de pesadilla donde fue cruelmente oprimido y torturado.
En la pesadilla, todo lo que lo rodeaba se transformó en enemigos. Rocas, agua, árboles, edificios, animales e incluso niebla... En resumen, todo lo que veía se convirtió en manos diabólicas que lo rodearon y atacaron con la intención de arrebatarle el cuerpo.
Tu sangre, tu carne, tus huesos, tu cabello, todo lo que tienes... ¡Es nuestro!
No importa adónde huyas, te encontraremos y te haremos nuestro.
¡Pertenecerás a nosotros por siempre jamás!
Estas extrañas frases resonaban continuamente en la pesadilla, y el tono aterrador con el que gritaban le ponía la piel de gallina al Joven Maestro Hai.
Al final, recurrió a ese raro tesoro mágico de tipo mental para apenas escapar de aquella pesadilla onírica.
La intuición del Joven Maestro Hai le decía que aquella maldita pesadilla no era algo pasajero. Era muy probable que se tratara de una maldición que pesaba sobre su cuerpo y que lo arrastraría de nuevo a aquel lugar cuando menos lo esperara.
Ese raro tesoro mágico que poseía tal vez podría salvarlo una o dos veces... Pero no siempre. Si no lograba librarse por completo de esa pesadilla, un día sería engullido por ella.
El Joven Maestro Hai inspeccionó cuidadosamente su cuerpo, pero no pudo descubrir rastro alguno de aquella pesadilla maldita.
¿Fue solo una idea equivocada por mi parte? ¿Es posible que esta pesadilla haya sido algo único y no algo permanente?
El Joven Maestro Hai suspiró.
Por lo que parece, ese tipo "Estresado Por Una Montaña de Libros" era realmente su némesis.
❄️❄️❄️
Mientras tanto, en otro lugar.
Ese billete que tenía la capacidad de montar una espada voladora usó su poder mental para levantar la cabeza del ratón demoníaco, elevándola hacia el cielo.
Siguió volando cada vez más alto, atravesando varias capas de nubes sin detenerse. Pero si seguía volando así, ¿no acabaría entrando directamente en el espacio?
Sin embargo, mientras el billete iba y venía a través de la atmósfera, su cuerpo desapareció de repente.
Tras un breve instante, el billete que montaba una espada voladora apareció en una fortaleza de piedra.
Innumerables rayos de luz se entrelazaban, dando origen a hilos flotantes multicolores que parecían una esfera luminosa que rodeaba la fortaleza de piedra. Todo el paisaje desprendía una sensación ilusoria.
El billete siguió usando su poder mental para mantener la cabeza del ratón a flote y entró en la fortaleza siguiendo el camino conocido. Definitivamente no era la primera vez que venía.
—¡Oye, ya llegué! —Exclamó el billete.
En una pequeña plaza dentro de la fortaleza, una figura estaba agachada... Aparentemente contando las hormigas en el suelo.
—203, 204...
Esta figura que contaba las hormigas en el suelo era una cultivadora.
Tenía una melena larga y deslumbrante de color azul, abundante y espesa. Cuando estaba en cuclillas, su larga cabellera azul parecía una capa que le cubría los hombros.
Tras oír el sonido del billete, dejó de contar las hormigas en el suelo y giró la cabeza. Su piel era blanca como la nieve y parecía tener ascendencia china y caucásica. Sus exquisitos rasgos faciales recordaban a los de una persona oriental, pero su complexión era la de una occidental. Sus pestañas eran azules, al igual que su cabello, y muy largas. Ni siquiera parecía una cultivadora...
—Oh. Billete, has venido —dijo la cultivadora de pelo azul con una sonrisa.
—Según nuestro acuerdo, te he traído eso. En realidad, el hecho de que ofrecieras cinco piedras espirituales de la Séptima Etapa por esta criatura demoníaca que solo tenía la fuerza del Reino de la Segunda Etapa no me dejó otra opción que actuar y traerte su cabeza. Siendo sincero, no entiendo tu razonamiento. —El billete le entregó la cabeza del ratón demoníaco a la cultivadora de cabello azul que estaba en cuclillas en el suelo.
—Tengo mucho dinero y puedo hacer lo que quiera. En cuanto a ti, harás lo que yo quiera siempre que consigas suficientes piedras espirituales. En resumen, ambos obtendremos lo que deseamos... ¿No es genial? —Dijo la cultivadora de cabello azul con una sonrisa.
Ella tenía mucho dinero, y al billete le encantaba el dinero. Por lo tanto, ambas partes estaban encantadas de colaborar.
En cuanto al costo... Habían sido cinco piedras espirituales de la Séptima Etapa solo para enviar el billete una vez.
Sí, este precio era bastante elevado.
—En realidad, con este precio salgo perdiendo —dijo la cultivadora de cabello azul. Lo que sea que le viniera a la mente, lo decía en voz alta sin pensar en las consecuencias.
El billete estaba desconcertado. —¿Ah?
—Aunque seas un billete, fue un poco demasiado caro pagarte con cinco piedras espirituales de la Séptima Etapa para que mataras a un ratón demoníaco de la Segunda Etapa —dijo la cultivadora de cabello azul con expresión seria en su rostro.
—¿Qué? —El billete se quedó momentáneamente perplejo. Luego, dijo con enojo—. ¡Tú fuiste quien propuso este precio! Además, ¿no acabas de decir que eras muy rica y que podías hacer lo que quisiera? ¿Ahora te retractas de tu palabra?
—Soy rica, en efecto —asintió la cultivadora de cabello azul. Luego, extendió la mano y le arrojó cinco piedras espirituales de la Séptima Etapa hacia el billete—. Por lo tanto, te pagaré aunque pierda. Puedes considerarme una tonta con mucho dinero, ¿de acuerdo?
—Gracias por tu patrocinio y por estas cinco piedras espirituales de la Séptima Etapa. —El billete se curvó, guardando las piedras espirituales—. Y si te tratara como a una idiota con mucho dinero, sin duda me venderías lo antes posible e incluso me harías contar las piedras espirituales obtenidas mediante el intercambio...
Se desconocía dónde guardaba el billete las piedras espirituales, pero tras almacenar su pago, se inclinó y adoptó una postura similar a la de un humano, sentándose y diciendo: —Como era de esperar, este ratón transformándose en demonio está relacionado con el Reino del Inframundo. En cuanto lo vi, percibí el hedor nauseabundo del Reino del Inframundo. Casi vomito en el acto.
—Acertaste. Al parecer, el Reino del Inframundo quiere armar un buen lío otra vez. —La cultivadora de cabello azul se puso de pie y extendió la mano, señalando al ratón demoníaco desde lejos. Al instante siguiente, un rayo de energía pura del Reino del Inframundo fue estimulado y expulsado de la cabeza del ratón.
Sin embargo, esta ráfaga de energía maligna no solo era muy pura, sino que también albergaba en su interior una especie de presencia suprema.
En cuanto percibió esa presencia, el billete cayó hacia atrás. Después, retrocedió otros pasos. En realidad, no tenía pies... Como tal, simplemente flotó hacia atrás.
—¿Qué está pasando? Esta presencia... Aunque conocí a varios Inmortales en la antigua Ciudad Celestial, muy pocos tenían una presencia tan poderosa. ¿Qué poderoso Inmortal del Reino del Inframundo está detrás de todo esto? —Dijo el billete, aparentemente alarmado—. Eso es malo. ¿No descubrirán este lugar ahora que has desatado esta energía maligna?
Para alguien tan poderoso, los restos de energía como este eran lo mismo que pequeños clones. Dado que esa ráfaga de energía maligna había sido estimulada... Era muy probable que se descubriera su ubicación actual.
—En circunstancias normales, nos descubrirían... Sin embargo, algo anda mal con la otra parte. Probablemente les afecta la distancia entre el Reino del Inframundo y el mundo principal, y no pueden percibir lo que sucede aquí. Por lo tanto, no tenemos que preocuparnos de que nos descubran, incluso si estimulo esta ráfaga de energía maligna. Después de todo, este lugar no es el Reino del Inframundo, ¡jajajajaja! —Dijo la cultivadora de cabello azul riendo con complacencia.
Tras escuchar estas palabras, el billete exhaló un suspiro de alivio.
Había desarrollado su inteligencia con gran dificultad y solo había tenido la oportunidad de cultivarla tras superar numerosas adversidades. Por lo tanto, no quería atraer accidentalmente la atención de un poderoso Inmortal y ser destruido como consecuencia.
—Ahora bien, veamos qué pretende lograr este tipo que mueve los hilos entre bastidores al convertir a la gente y los animales del mundo principal en demonios —dijo la cultivadora de cabello azul, que llevaba puestos unos guantes blancos inmaculados. Acto seguido, extendió la mano y apretó entre sus dedos aquella energía maligna capaz de transformar a otros seres vivos en demonios—. ¡Déjame analizar a fondo tu plan!
—Oye, no estarás pensando en sumergir tu consciencia en esa ráfaga de energía maligna para extraer información, ¿verdad? ¡No lo hagas, morirás! —Gritó el billete alarmado.
Aunque la distancia entre el Reino del Inframundo y el mundo principal afectara a la otra parte y le impidiera percibir lo que ocurría allí, ¡esta cultivadora de cabello azul simplemente buscaba la muerte! Lo que hacía era como apuntarse con una pistola a la cabeza.
El billete aseguraba que el dueño de este rayo de energía del Inframundo era un Inmortal muy poderoso, una existencia comparable al Sabio Erudito o al Emperador Celestial del pasado.
Pero la diferencia era que el otro bando seguía vivo.
¡Sumergir la propia conciencia en la energía de semejante criatura para obtener información de ella era lo mismo que tirar la vida por la borda!
—Si quieres seguir buscando la muerte, ¡no te acompañaré! —Tras decir esto, el billete montó rápidamente en su espada voladora, preparándose para huir de allí. ¡No quería verse involucrado en el desastre que se avecinaba y morir!
La cultivadora de cabello azul giró la cabeza y miró el billete con expresión relajada. —¿Por qué tanta prisa? Nos conocemos desde hace tantos años. ¿Acaso he hecho algo que pudiera perjudicar a mis amigos?
El billete se sumió en profundas reflexiones. Efectivamente, desde el día en que se conocieron, la misteriosa cultivadora de cabello azul jamás había hecho nada que pudiera perjudicar a sus amigos. Además, nunca había hecho nada que estuviera fuera de su alcance. Si bien era algo excéntrica, había demostrado ser una amiga confiable. Tras reflexionar hasta este punto, el billete se tranquilizó un poco.
—Además, si accidentalmente caigo en una trampa mientras analizo esta ráfaga de energía maligna, y el dueño de la energía lee mi mente... ¿Crees que me quedaré callada y no te delataré? ¡Sigue soñando! Después de todo, fuiste tú quien mató al ratón demoníaco, ¡y te delataré en cuanto tenga la oportunidad! —Dijo la cultivadora de cabello azul con expresión seria.
—¡Tu hermana! —Dijo el billete con enfado.
¡Pensar que hace un momento incluso me emocioné!
¡No puedo creer que tengas el descaro de decir algo tan desvergonzado con tanta naturalidad!
—Solo estaba bromeando. De verdad que te falta sentido del humor. —La cultivadora de cabello azul esbozó una encantadora sonrisa—. No te preocupes por lo que voy a hacer. Al fin y al cabo, no haré nada que esté fuera de mi alcance.
El billete decía: —¡Bromea con tu hermana!
Si no fuera porque no era rival para esta cultivadora de pelo azul, ¡al tío Billete le habría encantado arrasar esta fortaleza de piedra!
Anteriormente, incluso creía que la cultivadora de cabello azul era confiable... ¿Hasta qué punto había sido tan ciego como para pensar algo así?
—¿Eh? —Pero justo en ese momento, la cultivadora de cabello azul parpadeó y dijo: —Ah, eso es malo. La jodí.
—... —Tío Billete.



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