Capítulo 22
Un Mundo Pequeño, A Veces…
Traducción y corrección: Radak
Edición: Radak, Sho Hazama
Edición: Radak, Sho Hazama
Ciudad del Lago de la Luna Pálida: Nochevieja.
A Guan Chyou, de la Compañía Comercial Jade Azur, nunca le había gustado especialmente el Año Nuevo. Sobre todo, la reunión anual de Año Nuevo, a la que asistían los líderes de toda la compañía y sus familiares. Era un momento para repartir méritos y definir el rumbo de la empresa para el año siguiente. Normalmente, Chyou solo tenía que sentarse, aburrida a más no poder, o su abuela la llamaba para ayudar a distribuir los méritos, ya que ella misma nunca había logrado nada destacable. Bo, su hermano, alternaba entre estar cerca de la mesa principal y ser excluido por completo, dependiendo de la suerte que le hubiera tocado ese año.
Este año, sin embargo… Este año era diferente. Se sentía contenta y emocionada por lo que había estado haciendo desde que regresó de casa del Maestro Jin y se había estado preparando con ahínco para la expedición al Sur. Había ido a la costa, más allá de la Ciudad del Mar de Hierba, para hablar con los constructores navales y marineros de la zona y apenas había logrado regresar a la capital a tiempo. Normalmente, los caminos estaban relativamente despejados, ya que llovía más de lo que nevaba en esta región de las Colinas Azures, pero cuando nevaba, el espeso manto blanco que cubría el suelo a veces se elevaba más alto que la cabeza de un hombre.
Había sido una travesía terrible, y solo gracias a sus excelentes guardaespaldas había logrado regresar.
No habían pasado ni tres horas desde que regresó, pero había necesitado todo ese tiempo para prepararse para el banquete, ponerse su mejor vestido y maquillarse para cubrir el pequeño rasguño que tenía en la mejilla por haber vagado por uno de los bosques fríos cuando se detuvieron a pasar la noche. Entonces, vio la lista de asientos.
Chyou estaba sentada a la izquierda de su abuela, y Bo a la derecha de su abuelo, lo que demostraba el claro e innegable favoritismo del jefe de la Compañía Comercial.
Se sentía bien estar en una posición de prominencia, en lugar de relegada a un segundo plano como una simple espectadora. Desde su asiento sobre un cojín de seda, Chyou recorrió con la mirada la suntuosa sala. Los cientos de personas presentes, todos miembros de la extensa familia Guan, ofrecían un espectáculo digno de contemplar, al igual que su cena.
Que nadie diga que la Compañía Comercial Jade Azur escatimaba en gastos para su familia: todos y cada uno de los presentes tenían un humeante tazón de arroz de primera calidad; sobre este manjar, lo único que tenían para acompañarlo era algo que Chyou había traído consigo: una receta del Maestro Jin, que Wa Shi le había dado.
Pechuga de pato glaseada con jarabe de arce, sobre una cama de los mejores hongos Xiānggū y las hierbas invernales del lago que aún crecían bajo el hielo del Lago de la Luna Pálida.
Comparada con la mesa del Maestro Jin, le faltaba algo. Quizás la atención al detalle del Maestro Jin, o el refinado paladar de Wa Shi, pero aun así fue una de las comidas más deliciosas que Guan Chyou había probado jamás.
La conversación había sido notablemente silenciosa desde que sirvieron la comida; solo el tintineo de los palillos y suaves sonidos de placer resonaban en el salón.
“Entonces, nieta, ¿qué tal te fue en tu viaje a la costa?” Preguntó la Abuela Daiyu después de que Chyou terminara de tragarse el dulce bocado, como si no supiera ya la respuesta.
“Todo salió de maravilla, Abuela. El representante de la Compañía Comercial Perforador de Olas quedó intrigado por nuestras condiciones para el uso de sus barcos y tripulaciones, y se mostró receptivo. Enviarán a un miembro de la familia principal después de las tormentas de primavera para seguir hablando del tema, pero con las condiciones que me diste, todo debería avanzar con bastante rapidez. También les interesó mucho el diario que encontré de la primera expedición.”
Al principio, Guan Chyou pensó en mantener todo en las Colinas Azures, ya que el objetivo era organizar una expedición a las tierras del Sur, hasta que se dio cuenta de que tal idea era una locura. ¿Para qué empezar de cero? Al fin y al cabo, formaban parte del Imperio, aunque la mayor parte del tiempo las Colinas Azures parecieran aisladas. Podían simplemente contratar tripulaciones y barcos experimentados capaces de surcar las peligrosas aguas, y la Compañía Comercial Perforador de Olas navegaba por algunos de los mares más turbulentos imaginables.
“Bien. Recuerda siempre aprovechar cualquier infraestructura existente si puedes,” elogió la Abuela. “Ahora, ¿cómo han estado los guardias?”
Chyou sonrió ante la pregunta.
“El Señor Trapos, contrariamente a su apariencia, es un profesional consumado,” añadió. “No temí nada durante todo el viaje.”
En efecto, el viaje a la costa, la subasta y los tratos con los Perforadores de Olas habían transcurrido sin contratiempos. El hombre parecía un vagabundo, pero su palabra era ley. ¡Incluso conocía buenos lugares para comer por el camino!
“¿Y tus interacciones con las sectas?” Continuó la Abuela.
“Cortés,” respondió Chyou, y la elegante Dama Daiyu resopló.
“Oh, cómo han cambiado las cosas,” reflexionó la anciana, mirando la túnica de Chyou.
“En efecto. Son muy educados y atentos con la asistenta personal y enlace del Maestro Jin,” dijo Guan Chyou con calma.
Las risitas de su abuela se intensificaron.
En efecto, era un arma poderosa que podía usar. No mentía. Era simplemente la asistenta personal y enlace del Maestro Jin, pero su túnica, atada de tal manera que indicaba que era una mujer casada, hacía que la gente sacara todo tipo de conclusiones.
La culminación de su nueva arma llegó cuando un Dignatario de la Secta del Horizonte Azur comenzó a acosarla al ver que no estaba disponible. Sus preferencias por las mujeres casadas eran bien conocidas. En el pasado, habrían tenido que sacrificar la reputación y la riqueza de su compañía, ganadas con tanto esfuerzo, para rechazar amablemente a cualquiera que se atreviera… Pero incluso ellos tenían sus límites, y un Dignatario de la Secta del Horizonte Azur habría sobrepasado los límites de lo aceptable. ¿Y ahora? Ella solo pudo sonreír y ver cómo su sonrisa ansiosa se marchitaba como una fruta en una enredadera, dando paso a una tez pálida y al miedo en el momento en que le reveló a quién servía.
La Secta del Horizonte Azur se mostró extraordinariamente hospitalaria después de eso. De hecho, sus caravanas nunca habían estado mejor protegidas en esa zona de las Colinas Azures.
Chyou charló trivialmente con su abuela durante el resto de la comida, disfrutando del cálido ambiente de la habitación, hasta que la anciana suspiró.
“Ha llegado el momento,” dijo, y asintió hacia el abuelo de Chyou.
El hombre mayor se puso de pie y la sala quedó en silencio mientras él la cruzaba hacia un pequeño escenario preparado para que pudiera dar su presentación.
Respiró hondo, mirando al otro lado del salón, y una sonrisa apareció en su rostro.
“Familia mía, mi querida familia. ¿Cómo les ha ido este año?” Preguntó, y una gran ovación le respondió mientras la gente golpeaba las mesas y alzaba sus copas.
“¡Ja! Veo que piensan que nos ha ido bien, ¿eh? Todos se han estado preguntando, ¿no? Sobre lo que vendimos y cuáles fueron nuestras ganancias este año.”
Otro grito de júbilo le respondió.
El Maestro de la Compañía Comercial Jade Azur sonrió radiantemente.
“Bueno, ¿quién soy yo para negárselos?” Extendió la mano hacia donde había una tabla cubierta con una tela y tiró. “¡Miren! ¡Nuestras ganancias!”
Se corrió la cortina y se oyeron exclamaciones de asombro en la sala al revelarse el gráfico.
Concretamente, se reveló la línea roja que ascendía hacia el techo. Era casi vertical desde su posición anterior, hasta el punto de que se había clavado otra tabla a la primera, e incluso así, la línea casi se salía también de esta.
Los sirvientes se afanaban por colocar más hojas delante de los miembros de la compañía y repartir un análisis más detallado.
“Magnífico, ¿verdad?” Preguntó su abuelo mientras recorría el escenario. “Todo por lo que hemos trabajado durante tantos años... ¡Esto es solo el comienzo! Nuestra leyenda empieza aquí, mi querida familia. ¡Toda nuestra vida nos hemos estado preparando para este momento! ¡El año que viene será nuestro momento de resurgir! ¡Como el Fénix del Imperio! ¡Como un dragón que asciende al cielo!”
Los ojos de los comerciantes brillaban mientras contemplaban las ganancias que habían recibido.
“Ante ustedes está nuestro plan actual; todos los jefes de sección han sido informados, ¡y sobre la nieve derretida se pondrá en marcha nuestra expansión! ¡Ahora demos gracias al hombre que lo ha hecho posible!” El Maestro de la Compañía Comercial alzó su copa. “¡Alabado sea el Maestro Jin!”
“¡Alabado sea el Maestro Jin!” Le respondió el rugido de los mercaderes.
Chyou alzó la voz junto con ellos, y su abuela pareció un poco sorprendida por el entusiasmo de Chyou.
Al fin y al cabo, gracias a él ella valía algo más que su cuerpo y la familia en la que había nacido. Sin su ayuda, Chyou jamás habría tenido la oportunidad de demostrar su valía.
“¡Ahora comenzaremos a asignar méritos! ¡Guan Bo! ¡Guan Chyou! ¡Acérquense a este anciano y reciban sus recompensas!”
Por primera vez en mucho tiempo, Chyou disfrutó de la ceremonia de Año Nuevo. El vino corría a raudales. Se retiraron las mesas y se sacaron los instrumentos musicales para que la fiesta pudiera comenzar de verdad.
Chyou miró a su hermano, que sonreía, antes de volver la vista a su pulsera, hecha con una escama azul. Un regalo de un pez parlante.
¡Ah, la primavera nunca le había parecido tan lejana! ¡Estaba deseando mostrarle al Maestro Jin todo lo que había logrado!
Y con suerte, seguir logrando cosas antes de que llegara la primavera.
❄️❄️❄️
Presente… Primavera
“Ve y llévaselo al Maestro Han,” ordenó Chyou, y su voz se elevó por encima del caos organizado. Prepararse para un largo viaje siempre era difícil y siempre conllevaba cierto grado de desorden.
“Te has vuelto muy buena en esto, hermanita,” la felicitó su hermano mientras se recostaba y la observaba, delegándole la preparación. Chyou sonrió. Normalmente, la pereza de su hermano le molestaba, pero a veces, cuando simplemente se sentaba y la dejaba encargarse de todo… Bueno, era una victoria para ambos.
“Señorita Chyou, estamos listos cuando usted lo esté,” dijo Trapos mientras se acercaba a ella.
“Excelente, Señor Trapos. ¿Dijo que no habría problema en que nos acompañara?”
“El Gran Jefe y la Hermana Tigu dijeron que no había problema,” respondió el hombre con despreocupación, encogiéndose de hombros, antes de sonreír y extender la mano para agarrar a un joven bajito que se les acercaba. “¡Y aquí está mi otro hermano, así que llegaremos a tiempo! ¡Este es nuestro Chico Ruidoso, miembro oficial de la Banda de los Cerdos! Si las cosas se ponen difíciles, corra hacia mí o hacia él, ¿de acuerdo, señorita Chyou? Parece un debilucho, ¡pero es fuerte y no se defiende nada mal en una pelea!
El joven suspiró, con la irritación reflejada en su rostro y un ligero rubor.
“Zang Wei, miembro de la Banda de los Cerdos. La llevaremos a donde necesite ir, señorita bonita,” dijo Chico Ruidoso respetuosamente.
Chyou le sonrió al niño. Era una lindura, y parecía... Contento con el mundo.
“Me siento muy segura en sus manos. Ahora, solo estamos esperando el último...” Chyou se interrumpió al ver a una joven de aspecto nervioso que se acercaba a la caravana, mirando constantemente un papel que tenía en las manos y luego volviendo a mirar las caravanas. La acompañaban dos guardias con armadura pesada que llevaban varias maletas grandes.
“¡Biyu! Señorita, ¿es usted la Biyu de Mengde?” Preguntó Chyou, y la mujer, que tenía un cabello espectacularmente esponjoso y unos ojos grandes y brillantes como los de un búho, se animó.
“¡Sí, soy Biyu!” Exclamó. “¿Usted es Guan Chyou?”
“Sí. Tus maestros ya han preparado todo. Tus mercancías irán en la caravana tres, en el medio del grupo. ¡Juro por el honor de la Compañía Comercial Jade Azur que es el lugar más seguro para los Ilustres Mengdes!”
❄️❄️❄️
Así viajaron hacia el Norte, con la caravana ocupando todo el camino. Con no uno, sino dos cultivadores a su lado, cualquier dificultad se redujo a nada. Las caravanas atascadas se liberaban en cuestión de minutos; los ejes rotos se reparaban en menos de una hora.
Fue un viaje sumamente agradable y rápido mientras Chyou leía y releía los términos de la Compañía Comercial Perforador de Olas. Por el uso de sus barcos y marineros para viajar a las tierras del Sur, los depósitos para los barcos, lo que la compañía tendría que pagar si los barcos eran destruidos… La lista de términos y condiciones ocupaba unas cincuenta páginas.
Cuando no estaba haciendo eso, estaba hablando con su hermano, con los guardias o con su otra compañera de viaje importante.
Biyu, del Emporio de Cristal, era sorprendentemente buena conversadora, al menos cuando se la sacaba a colación el tema de los cristales o la ropa bonita. Biyu pasaba el tiempo cosiendo lazos y sombreritos del tamaño adecuado para muñecas, utilizando una estructura de madera tallada a mano para conseguir las medidas correctas. Tenía una muñeca de la Orquídea Cazademonios maravillosamente adornada, y eso hizo reflexionar a Chyou.
¿Qué tal unas muñecas de madera mejor proporcionadas? ¿Como la estructura que usaba Biyu? ¿Articuladas, con todo tipo de sombreritos?
Los ojos de su hermano comenzaron a brillar en el momento en que ella se lo mencionó.
❄️❄️❄️
“¡Aquí nos quedamos a pasar la noche!” Gritó Trapos. Era el último lugar donde descansar de verdad, en lugar de acampar, antes de llegar a Colina Verdeante, así que todos estaban decididos a aprovechar al máximo la pequeña posada.
Desempacaron con rapidez mientras Chico Ruidoso y Trapos hacían un rápido reconocimiento del pueblo, y una vez que se aseguraron de que no había nada de qué preocuparse, entraron con Chyou por la puerta principal de la posada... Y se quedaron paralizados.
Chyou sintió que su corazón comenzaba a latir más rápido mientras ambos hombres se tensaban... Antes de que Trapos comenzara a reírse y una sonrisa burlona se extendiera por su rostro.
“¡Oye, Guapo!” Gritó Trapos, avanzando y dejando que Chyou viera bien al hombre alto, musculoso y pecoso que tenía la boca llena de bollos de carne.
Parecía ligeramente estreñido incluso mientras la sonrisa de Chico Ruidoso se extendía por su rostro.
“¡Qué pequeño es el mundo, ¿eh?” Preguntó Chico Ruidoso, y por un breve instante una etérea cola de dragón azul se enroscó alrededor de su brazo.
“¡Míralo, intentando adelantarse a ti, Chico Ruidoso! ¡Merodeando y tratando de colarse hasta nuestra hermana!”
“Guapo” gimió.
Chyou tenía la sensación de que le faltaba una pieza a su rompecabezas.



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