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miércoles, 18 de marzo de 2026

CCG - Capítulo 740


Capítulo 740
Soy Increíble En Muchos Sentidos, ¿No Lo Crees Tú También?
Traducción y corrección: Radak
Edición: Radak, Sho Hazama
Aunque los rasgos faciales del erudito eran comunes, tenía el aire de un gran maestro mientras estaba sentado allí. Pero en cuanto abrió la boca para hablar, la apariencia de gran maestro que envolvía su cuerpo desapareció de inmediato. Después de ver al Sabio Erudito, Shuhang sintió que ya había experimentado algo así en el pasado... Había tenido este mismo sentimiento cuando conoció a los superiores del Grupo Número Uno de las Nueve Provincias. Cuando aún no los conocía o no los conocía lo suficiente, imaginaba a los superiores del grupo como expertos elegantes y refinados. Pero después de conocerlos en persona... Esta imagen se desmoronó. En ese momento, el “Sabio” todavía estaba narrando los extraños fenómenos que tuvieron lugar el día en que nació: aparecieron presagios propicios, el cielo y la tierra se cubrieron de nubes, truenos y relámpagos llovieron como locos, la luz llenó toda la habitación en la que nació y dos dragones bailaron en el medio de dicha habitación. En resumen, fue tan asombroso que no podría ser más asombroso. Para resumirlo todo en una frase: la forma en que nací fue increíblemente asombrosa, ¿no lo creen ustedes también? Song Shuhang, el Venerable Blanco, el Monarca Verdadero Desastre y Académico XXX Borracha no pudieron evitar mirar al cercano Monarca Verdadero Fuego Eterno. ¿Este era el legendario Sabio de la facción académica? Según los rumores, era el maestro del mundo, y la fuerza de sus discípulos era igualmente increíble. Fue quien, sin ayuda de nadie, crio a los trece Trascendentes de la Tribulación y fundó toda la escuela académica. Después de escuchar estas palabras, el Monarca Verdadero Fuego Eterno se arrodilló respetuosamente y dijo: —Fuego Eterno saluda al Sabio. No había duda... Este erudito era idéntico al “Sabio” mencionado en los registros de la Academia Nube Blanca. Además, la descripción del nacimiento del Sabio coincidía con la de sus registros. Según los registros secretos de la facción académica, el Sabio luchó contra una entidad misteriosa por la Voluntad de los Cielos. Al final, resultó ser ligeramente más débil y fue derrotado, desapareciendo sin dejar rastro desde entonces. ¿Era posible que el Sabio hubiera permanecido en esta pequeña dimensión desde entonces? El rabillo del ojo del Venerable Blanco y los demás se crispó... ¡Esta persona era realmente el Sabio! Sin embargo, el erudito de aspecto ordinario frente a ellos ignoró las palabras del Monarca Verdadero Fuego Eterno y continuó con su narración. —Mi viejo e indigno yo recibió el cariño de amigos y familiares durante su infancia. A los tres años, había leído cien libros, y a los cinco, todos los libros del mundo estaban grabados en mi mente. ¡Ese año, mi viejo e indigno yo creía haber dominado todo el conocimiento del mundo! De nuevo, fue tan asombroso que no podría serlo más. Para resumirlo todo en una frase: mi infancia también fue increíblemente asombrosa, ¿no lo creen? El Sabio se detuvo un momento y alzó la vista hacia el cielo. —Eso fue hasta que cumplí seis años... Ese año, conocí a una doncella hada que se convirtió en mi maestra y amiga. Era más deslumbrante que la brillante luna en el cielo, y su larga cabellera azul le caía sobre los hombros, llegando hasta la pantorrilla. Sus largas y espesas pestañas también eran azules. Apareció a mi lado y me introdujo en un mundo nuevo, permitiéndome experimentar cosas completamente fuera de lo común. Me refiero al “mundo de los cultivadores”. Solo entonces, mi antiguo e inservible yo descubrió que no era más que una rana en el pozo, ignorante de la inmensidad del cielo y la tierra. Recordar esa época de mi vida me trae muchos recuerdos... Después de decir esto, el Sabio comenzó a recordar su pasado y no habló más. La descripción que había dado el Sabio era muy breve, e incluso la descripción de aquella doncella hada que era a la vez su maestra y amiga era bastante breve. Sin embargo, las palabras del Sabio tenían un poder especial. Mientras hablaba, todos los presentes podían comprender claramente su significado e imaginar las escenas que narraba. En realidad, cuando el Sabio habló antes, utilizó un lenguaje antiguo para narrar estos hechos, pero Song Shuhang pudo entender todo lo que había dicho a pesar de eso. Cuando el Sabio habló de aquella doncella hada que era más deslumbrante que la luna brillante en el cielo, con un largo cabello azul que le llegaba hasta la pantorrilla y pestañas azules largas y espesas, su vívida imagen apareció en las mentes de Song Shuhang y otros. —¿Eh? —Gritó Song Shuhang, alarmado. La doncella hada que acababa de aparecer en su mente... ¿No era la misma doncella hada de cabello azul que había conocido hacía tiempo y que creía que era el Maestro Inmortal Trigrama de Cobre disfrazado? La doncella hada era idéntica a la cultivadora de cabello azul que conoció en la residencia de vacaciones del Venerable Blanco; la misma que le realizó algunas adivinaciones. En aquel entonces, le dijo que pronto tendría un golpe de buena suerte. Como Song Shuhang sospechaba que se trataba del Maestro Inmortal Trigrama de Cobre disfrazado, dio por sentado el resultado contrario de su adivinación. Por ello, había estado muy preocupado durante los últimos dos días, temiendo que este repentino golpe de buena suerte le costara la vida si no tenía cuidado. No fue solo Song Shuhang... El Monarca Verdadero Desastre y el Académico XXX Borracha también estaban muy sorprendidos después de ver la imagen de la doncella hada. —¿Qué pasa? —Preguntó el Venerable Blanco con curiosidad. Song Shuhang respondió: —Hace poco vi a un hada con este aspecto. En aquel momento, pensé que era el Superior Trigrama de Cobre disfrazado, ya que empezó a adivinarme el futuro. Por eso, pensé que dar por bueno el resultado contrario de esas adivinaciones era lo mejor. Pero ahora, no estaba seguro de si la cultivadora de cabello azul que conoció en aquel entonces era realmente el sospechoso adivino Maestro Inmortal Trigrama de Cobre. Si esa cultivadora de cabello azul no era el Maestro Inmortal Trigrama de Cobre... ¿Significaba que Dieciséis y Pluma Suave del Clan Su enfrentarían un gran peligro al superar la tribulación de la Tercera Etapa? —¿Adivinación? —Tras escuchar esto, la comisura de la boca del Monarca Verdadero Desastre se crispó—. Pequeño amigo Shuhang, no te preocupes. Que yo sepa, esa superiora no es alguien que adivine la fortuna... ¡Así que, quien conociste entonces seguramente era el compañero daoísta Trigrama de Cobre disfrazado! El Académico XXX Borracha también asintió en señal de acuerdo. Song Shuhang suspiró aliviado y dijo: —En ese caso, ¿cuál es la verdadera identidad de esa superiora de cabello azul? ¿Qué superiora del grupo es? El Académico XXX Borracha asintió y dijo: —Su verdadera identidad es la de... Alondra de la secta Xuan Nu de nuestro Grupo Número Uno de las Nueve Provincias. Ella era esa poderosa superiora que había atormentado al Sable Furioso Tres Veces Temerario hasta que estuvo medio muerto. —¿Alondra de la Secta Xuan Nu? —El Venerable Blanco frunció el ceño en ese momento y dijo—. Por lo que recuerdo, la Compañero Daoísta Alondra no tenía cabello azul... ¿Sino cabello largo y negro? El Monarca Verdadero Desastre dijo: —Superior Blanco, recuerda mal. La Compañera Daoísta Alondra siempre ha tenido el pelo largo y azul. Su pelo largo y azul es muy peculiar y me impresionó profundamente. —Lo mismo digo —añadió el Académico XXX Borracha. El Venerable Blanco se rascó la cabeza y dijo: —¿De verdad me equivoco? Qué raro. El cercano Monarca Verdadero Fuego Eterno no intervino y escuchó en silencio. Quedó profundamente impactado al descubrir que esta doncella hada, a quien el Sabio describió como su maestra y amiga, seguía viva. ¡Si hubiera una oportunidad, realmente debería ir a encontrarse con esta Alondra de la Secta Xuan Nu! Mientras todos reflexionaban profundamente, el Sabio continuó su narración. —Después de que mi yo antiguo e inservible entrara en contacto con el mundo de los cultivadores, siguió las instrucciones de aquella doncella hada, amiga y maestra, y comenzó su “Establecimiento de la Base de los Cien Días”, templando su cuerpo y progresando en fuerza a pasos agigantados. Después de medio mes, abrí todas mis aperturas y salté la puerta del dragón, alcanzando con éxito el Reino de la Segunda Etapa. En tan solo medio mes, había pasado de ser una persona común a un cultivador de la Segunda Etapa. Fue tan asombroso que no podría ser más asombroso. —¡Increíble! —Exclamó Song Shuhang. Se consideraba muy afortunado, y tras conocer al Venerable Blanco, había tenido muchos encuentros afortunados. Sin embargo, ¡le llevó un mes y medio avanzar a la Segunda Etapa! El Sabio continuó con su narración. —Después de eso, la velocidad a la que mi viejo e inútil yo avanzaba siguió aumentando; era simplemente imparable. ¡En tan solo un año, avancé al Reino de la Tercera Etapa! ¡Me tomó poco más de un año alcanzar el reino que a otros les tomó hasta veinte años! Incluso mientras practico, soy tan increíble, ¿no lo crees también? —¡Increíble! —El Monarca Verdadero Desastre estaba sinceramente convencido. —No se esperaba menos del Sabio. —El Académico XXX Borracha también suspiró con emoción. Aunque el qi espiritual era más rico en la antigüedad, la velocidad a la que avanzaba el Sabio era simplemente impactante. En ese momento... Song Shuhang no se atrevió a hablar y encogió su cuerpo en silencio. De ser un simple humano común y corriente, este Sabio fantasmagórico había utilizado poco más de un año para alcanzar el Reino de la Tercera Etapa después de haber ingresado al mundo de los cultivadores. En cuanto a Shuhang... Incluso considerando el tiempo que pasó en la "Ciudad del Tiempo" del Pabellón Agua Cristalina, no superó los cuatro meses en total. Ya estaba en la fase inicial de la Tercera Etapa en menos de cuatro meses. Sin embargo, sería mejor no mencionar este asunto. Después de todo, su situación era diferente a la del “Sabio”. Su reino avanzó tan rápido gracias a la “impartición de fuerza” que recibió de ese erudito brillante. Si hubiera estado practicando por su cuenta y acumulando energía poco a poco, seguramente le habría llevado más de un año alcanzar esta etapa... ¿Verdad?
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El Sabio continuó con su narración: —Cuando mi viejo e inservible yo alcanzó el Reino de la Tercera Etapa, un pensamiento cruzó por su mente. No seguí practicando según la ruta de cultivación original establecida por las diversas técnicas de cultivación. Quería seguir un camino que me pertenecía, un camino diferente al de los demás. Durante mi infancia, leí todo tipo de libros. Por lo tanto, mi yo viejo e inservible tenía una comprensión muy particular del “conocimiento”. Así, comencé a pensar y a experimentar. Diez años después, mi viejo e inservible yo aún se encontraba en el Reino de la Tercera Etapa... Sin embargo, había investigado y creado un embrión de mi propio camino hacia la inmortalidad. Mi viejo e inservible yo había usado la literatura para entrar en el Camino, la rectitud para templar su cuerpo, se había vestido con la verdad y había usado el pincel para escribir los principios del cielo y la tierra. Entonces... después de una cantidad indeterminada de años, cuando mi viejo e inservible yo giró la cabeza para mirar atrás, ya era una de las existencias más fuertes del mundo. Había fundado la escuela de pensamiento erudito y tenía a trece Trascendentes de la Tribulación bajo su mando. Luego, después de unos años más, mi nivel de cultivación se volvió aún más profundo... Cuando eso sucedió, nadie en el mundo pudo competir conmigo. Durante ese tiempo, ¡fui la persona más fuerte del mundo, con una fuerza capaz de suprimir a todos los seres vivos del universo! Mis logros también fueron ultra asombrosos, ¿no lo crees tú también? La parte que el Sabio acababa de describir fue el período más glorioso de la escuela de pensamiento erudito. En aquellos días, nadie podía igualar al Sabio, y había trece Transcendentes de la Tribulación bajo su mando... ¡Los discípulos eruditos se habían extendido por todo el mundo! Incluso las demás influencias del mundo de los cultivadores vivieron una vida muy pacífica durante ese período. Después de todo, los discípulos eruditos usaban la rectitud para templar su cuerpo y vestían la verdad como ropaje. Durante el período dorado de los eruditos, todos los demonios se escondieron, e incluso los discípulos de las sectas demoníacas no se atrevieron a actuar imprudentemente. Porque si enojaban a los eruditos justos, sólo les esperaría la muerte.
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Después de haber escuchado todo esto, Song Shuhang, el Venerable Blanco, el Monarca Verdadero Desastre, el Académico XXX Sobrio y el Monarca Verdadero Fuego Eterno aguzaron sus oídos y se prepararon para escuchar lo que el Sabio iba a decir a continuación. Todos sabían que lo que venía a continuación era la parte más importante. A continuación, sabrían por qué la facción académica fue destruida, así como otros secretos no contados. Después de haber dicho todo esto, el Sabio hizo una pausa por un momento y luego dijo: —Después... El Portador de la Voluntad del Cielo tuvo problemas. La Voluntad de los Cielos representaba la verdad última, el noúmeno, la ley, el principio, etc. Era la regla y el principio que regían todas las cosas del universo, y estaba estrechamente vinculada a la cultivación. Sin embargo, ¿el Portador de la Voluntad del Cielo tuvo problemas...?

≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡≡ Si encuentras errores déjanos las correcciones en un comentario abajo, servirán para mejorar la calidad de la serie.

martes, 17 de marzo de 2026

BC - Volumen 4 Capítulo 35


Capítulo 35
La Ruptura De [天] Parte 4
Traducción y corrección: Radak
Edición: Radak, Sho Hazama
Tianlan permaneció en silencio mientras estaban sentados en una cueva. Habían escapado de los soldados del Emperador, al menos por el momento. Sus protegidos, los humanos y los Tejecaminos heridos, dormían afuera, junto a la carreta que Xiaoshi había construido para alejarlos más rápido de las fuerzas que los perseguían sin duda. Llevaban ya tres días huyendo. Shi, una de los Tejecaminos, las guiaba por senderos ocultos y caminos secundarios entre las colinas, para que pudieran reunirse con un Señor Yao, quien podría ayudarlos. Agotados, habían encontrado este lugar para descansar un rato, con la esperanza de haber despistado a los soldados. Shi estaba segura de que no los encontrarían tan fácilmente. Tianlan podía sentir la presencia de la Tejecaminos mientras descansaba, acurrucada junto a Dulou, el valiente niño que había sido cegado por los soldados del Emperador por protegerla. Al fin y al cabo, ella era una madre por derecho propio, y sus cachorros estaban a salvo con su compañero. Se habían detenido porque todos necesitaban un respiro del accidentado viaje en una carreta que apenas se mantenía en pie gracias a Qi y una oración. Xiaoshi, sin embargo, aún tenía algo que hacer. Cultivar... Como había intentado hacer durante las últimas tres noches. Sin embargo, esa noche habían descubierto algo que sin duda le sería de gran ayuda. En otro momento, encontrar esa pequeña cueva habría sido un golpe de suerte increíble. Los cultivadores se habrían matado entre sí por el privilegio de simplemente sentarse en esta pequeña y solitaria cueva a meditar. La tierra era el lugar perfecto para la cultivación. Habrían crecido a pasos agigantados, absorbiendo el poder de la tierra... Su poder. Por más que lo intentó, Xiaoshi no pudo añadir esta reserva a la suya. Ni siquiera pudo hacer circular su Qi. La primera noche tras huir de los soldados fue de pánico y confusión. Xiaoshi llegó a la conclusión de que no estaba en condiciones, y por eso había fracasado. La segunda noche, lleno de determinación, intentó canalizar su Qi, pero fue rechazado una y otra vez. Ambos sintieron cómo el vínculo entre ellos se tensaba, como una montaña que lucha por desprenderse del firmamento. Ambos quedaron con frustración y una resignación cansada. Xiaoshi y Tianlan estaban conectados, y esa conexión era irrompible. Impedía el flujo normal del Qi que los cultivadores realizaban. En lugar de fluir libremente, su Qi quedaba atrapado en el ciclo de Tianlan. Un ciclo al día. Ni más, ni menos. Necesitaban obtener poder para oponerse al Emperador Azur. Pero no sabían cómo. A pesar de su determinación, todo era inútil a menos que pudieran hacer algo concreto. Si no lograban reunir la fuerza necesaria para oponerse a él... Entonces todo habría sido en vano. Y ella quería hacer algo. Tianlan se mordió el labio al recordar el sufrimiento de los humanos y los Tejecaminos. Apretó el puño al recordar Árboles Verdes. Lo que hacía el Emperador Azur... Estaba mal. Era un acto de tirano, masacrar a su propio pueblo y explotarlo con tanta crueldad. Tianlan también había intentado cultivar, con la esperanza de ayudar. Había observado a Xiaoshi en sus intentos y había tratado de controlar su Qi. Lentamente, con pereza, comenzó a moverse… Hubo un sonido de rotura. Tianlan abrió los ojos de golpe al ver una herida en su brazo, cuyos cortes parecían fragmentos de piedra. Su Qi se tambaleó inestablemente, como si fuera una casa en medio de un terremoto. Tianlan jadeó presa del pánico, pero tan repentinamente como había aparecido, la perturbación desapareció. Tianlan respiró hondo y con dificultad, abrazando su brazo contra su pecho. El dolor fue disminuyendo poco a poco. Okay. Nunca intentar eso otra vez. “¿Tianlan? ¿Estás bien? ¿Qué acaba de pasar?” Preguntó Xiaoshi con repentina urgencia. Amor, afecto, miedo y preocupación la inundaron como una ola mientras su respiración se calmaba. Ella le sonrió débilmente y negó con la cabeza. “Ah, no es nada grave, solo un pequeño rasguño. Intenté algo y no funcionó,” respondió Tianlan, sacudiéndose la sensación. Xiaoshi no parecía creerle; podía sentir sus emociones aún a flor de piel a través de su vínculo. Le envió sentimientos de calma y afecto, y parte de la preocupación se desvaneció. “Démoslo por hoy, Tianlan,” dijo, con voz derrotada. “No quiero que te hagas daño, ¿de acuerdo?” “Sí, probablemente sea buena idea tomarse un descanso.” Xiaoshi salió de la cueva y revisó a todos los humanos y Bestias Espirituales heridos. Tianlan observaba desde su alma, una mera espectadora de lo que sucedía. Todos habían sido vendados y alimentados... Pero algunos apenas sobrevivían. La moral se mantenía alta gracias a su huida y al optimismo aparentemente inagotable de Dulou, quien, a pesar de las circunstancias, aún era capaz de reír y bromear, con una sonrisa permanente en el rostro. Era un buen chico. Al ver que todos parecían estar bien, Xiaoshi finalmente se recostó para descansar y apareció en su dominio. Él esbozó una sonrisa cansada al verla... Y luego sus ojos se estremecieron al ver el estado de su brazo. “¡¿Tianlan?!” Exclamó, y corrió hacia ella. Ella sintió cómo su ansiedad se disparaba, y la tensión se extendió a través de su vínculo, como si nubes oscuras se formaran en el reino. Sus manos se posaron en su brazo y lo levantó suavemente, mientras su propio Qi intentaba inundarla para tratar de curar aquella pequeña herida. “¡Oye! ¡Oye! ¡Estoy bien! ¡Ya ni me duele!” Le regañó, intentando retirar el brazo. ¡De verdad que estaba exagerando! Si hubiera sabido que se iba a preocupar tanto que parecía enfermo, habría intentado disimularlo. No necesitaba más preocupaciones. ¡Al fin y al cabo, solo era un rasguño! “¿Estás segura?” Preguntó. Ya había visto sufrir a demasiadas personas. Ella podía sentir, a través del vínculo, que ver a la propia Tianlan herida le provocaba un terror inmenso. “Sí. Estoy bien. De verdad,” le aseguró, extendiendo los brazos. Él la examinó con la mirada en busca de algún signo de dolor antes de ceder al cabo de un rato. Se abrazaron y juntaron sus frentes. Tianlan saboreó el contacto. Se dieron fuerza mutuamente, como siempre. Finalmente, se separaron y se dirigieron a su lugar favorito dentro del dominio de Tianlan, la cima de una roca con vistas a un pequeño arroyo. “Esto no nos lleva a ninguna parte,” murmuró su Conectado tras un momento. Tenía la cabeza apoyada en el regazo de Tianlan mientras ella le acariciaba el pelo con los dedos, como solía hacer Linlin. “Lo sé. ¿Quizás alguien más tenga alguna idea?” Preguntó mientras sentía que parte de su estrés se desvanecía. “¿Quién puede ayudarnos? Nunca he oído hablar de nada parecido a lo que tenemos, Tian.” Tuvo que admitir que era cierto. Así que, en vez de eso, se sentaron juntos en su pequeño reino. Reflexionaron sobre el futuro. Y entonces, cuando el ambiente volvió a oscurecerse… “Vamos a dar un paseo,” decidió Tianlan. Partieron, del brazo, a través del espacio que a la vez era suyo y era ella. Recorrieron valles cubiertos de hierba y altas cumbres. Vadearon arroyos y valles azotados por el viento hasta que dieron con una cueva. Una cueva llena de poder, como aquella en la que Xiaoshi había intentado cultivar. Se miraron y, con un encogimiento de hombros sincronizado, descendieron a las profundidades. Pasaron junto a hongos luminosos y cristales brillantes. Marcharon a través de las bóvedas de las cuevas, descendiendo siempre hacia el latido palpitante en las profundidades. Finalmente, dieron con un flujo de energía dorada. La fuente de su poder. Las Venas de Dragón de Tianlan. La sangre vital de la tierra. Xiaoshi se quedó boquiabierto ante la visión, ante la inmensa cantidad de Qi que fluía a través de Tianlan. Fluía lentamente, casi más sólido que líquido, perdiéndose en la distancia. Tianlan conocía los flujos de Qi que recorrían todo su ser. Los vastos depósitos estaban llenos, bombeando Qi al aire, al agua y a la tierra. Xiaoshi se tambaleó al sentir la enormidad del poder. “De verdad... ¿De verdad necesitamos más poder?” Preguntó finalmente, mirando fijamente la fuente de energía. “Esto es... Si pudiéramos acceder a todo esto...” Su voz se apagó, con la mente dando vueltas. Tianlan se encogió de hombros. “Tarda demasiado. La tierra se mueve despacio, y estas son algunas de las zonas más lentas... Si pudiéramos extraer el Qi de estas profundidades.” Xiaoshi contempló las espirales de energía y luego miró hacia las paredes de roca. “Un canal.” “¿Canal?” Respondió Tianlan, confundida. “Sí. El Qi es como el agua. Un líquido, en las profundidades de la tierra. ¿Y si construimos un pozo? O… ¿Un canal? Podríamos llevarlo adonde quisiéramos, ¿no?” Era una buena idea... Pero, ¿de verdad podría Tianlan construir un canal así? Hacerlo significaría cambiar sus raíces, su propia esencia. Tianlan sintió una creciente inquietud al pensarlo. Le parecía... Incorrecto. “Yo… Yo no realmente…” Comenzó ella. La sonrisa esperanzada de Xiaoshi empezó a desvanecerse. Sintió su decepción y desesperación al ver fracasar todas sus ideas. No podían cultivar, no podían hacerse más fuertes, ¿y ahora este plan tampoco funcionaba? Él se esforzaba tanto por salvarlos, por protegerlos del Emperador, y fracasaba. Ella también. No había podido hacer nada, pero ¿y con esto? Si servía para ayudar a la gente... Entonces valía la pena intentarlo, ¿no? La inquietud y el miedo se transformaron en resolución. “No sé si funcionará, pero podemos intentarlo,” dijo Tianlan. La sonrisa de Xiaoshi se iluminó. Frunció el ceño y examinó su Qi con más detenimiento, luego extendió la mano hacia sus propias Venas de Dragón. No eran del todo sólidas y se sentían maleables, al menos hasta cierto punto. En algunos puntos, se ramificaban y salían disparadas a la superficie, como en la cueva. Lenta y cuidadosamente, como el canal que los humanos y los Tejecaminos se habían visto obligados a construir, comenzó a cavar otro cauce hasta la superficie. Sorprendentemente, no le dolió. Simplemente se sintió... Extraño. Cada vez que cavaba, sentía que estaba haciendo algo mal. Prohibido. Pero a diferencia de la última vez... No había grietas en su cuerpo. Ni presión en su alma. Simplemente sucedió. Como si fuera una persona normal, excavando un nuevo túnel en la tierra. Sus Venas de Dragón respondieron. Como agua, su Qi se movió, siguiendo su nuevo canal. Emergiendo a la superficie Ella recurrió a su poder. Se sintió una sensación de oleada y bombeo a medida que el pequeño canal respondía, su Qi fluyendo hacia arriba y a través del nuevo camino. Era cientos de veces más rápido que antes. Tianlan sonrió. Funcionaría. Tendrían que construirlas manualmente y estar directamente en la zona... Pero la idea funcionaría. Tianlan separó otra sección y la levantó. Cavó otra zanja “una de color dorado” y comenzó a crear una red. Una red de canales. ¿O tal vez, una especie de camino dorado? Trabajaron toda la noche, elaborando su revelación. Y al amanecer, partieron de nuevo, llevando a los Tejecaminos ante el Señor Yao del que les habían hablado.
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“¿Qué me pedirías a cambio de devolverme a mi compañera, Xiaoshi?”, preguntó la gigantesca Bola de Demolición, mientras el hombre y la Bestia Espiritual estaban sentados uno frente al otro. “Puede que haya otras víctimas en esta guerra mía, Señor Yao. Le ruego que acoja a los refugiados y a los indefensos.” La gran Bola de Demolición hizo una pausa y luego inclinó la cabeza. “Entonces este Retumbante Yao jura: ¡Protegeré a todo aquel que traigas bajo tu caparazón, aunque me cueste la vida!” Xiaoshi le sonrió y luego alzó el cuenco de piedra con las bayas fermentadas en un brindis. “Gracias, amigo. Estaré en contacto con todos. Pero por ahora, debo irme. Dejaré más pistas falsas mientras logran escapar.” Bi De se apartó del recuerdo mientras este se desvanecía y suspiró, vencido por el agotamiento. Si bien no era el torbellino de emociones en el caos que había sido el cristal anteriormente, repasar esos recuerdos aún lo dejaba completamente exhausto. Miró a través del cristal, los recuerdos se extendían como constelaciones en el cielo nocturno. Era hermoso, a su manera. Su consciencia abandonó el cristal por completo y abrió los ojos al sol que se desvanecía. “¿Sigues bien, amigo?” Preguntó su Gran Maestro desde donde colocaba la última bola de nieve sobre uno de los subordinados del General. En el claro había unos cincuenta gólems de nieve en miniatura, alineados uno al lado del otro. Su Gran Maestro acercó su cristal, registrando al último. Bi De sonrió al contemplar sus creaciones... Y se sintió conmovido de que su Gran Maestro lo hubiera protegido mientras se encontraba en las profundidades del cristal. Ya había salido una vez para almorzar, pero aún no estaba de humor para hablar de lo que había visto; seguía asimilando la información. “Estoy bien, Maestro,” dijo Bi De con cansancio mientras saltaba al hombro de su Señor. Aún no comprendía del todo lo que había visto. La comprensión llegaría con el tiempo. “¿Por qué hay tantos Siervos del General?” Preguntó, y su Maestro sonrió. El cristal de su Maestro flotó en el aire y proyectó la imagen del gólem de nieve. Luego cambió a otra. Y luego a otra, hasta que se convirtió en una secuencia de imágenes fijas que mostraban al Siervo del General realizando una pequeña danza. “La animación stop-motion es bastante ingeniosa, ¿verdad?” Stop-motion. Un nombre extraño, pero bastante acertado. “El discípulo Yun Ren seguramente apreciará esta forma de arte,” dijo Bi De mientras su Maestro recogía el cristal y comenzaba a caminar de regreso a la casa. “Sí. Intenté darle una oportunidad para que se librara de las burlas de Nezan, pero él quería estar allí para interrumpir cualquier historia que Meimei contara sobre él.” “¡Una misión imposible!”, Proclamó Bi De. “¡Ya lo sé!” Dijo su Gran Maestro con una risita antes de volver a mirar el cristal de memoria. “Mañana podrás usar tu cristal dentro de casa sin problema. No ha pasado nada, y no han salido bestias como la última vez. No ha habido ningún problema, y eso te evitará pasar frío a la intemperie, ¿verdad? “Sí. Aunque el frío no es del todo desagradable… Creo que me gustaría una manta y una taza de té,” admitió el gallo. Su Maestro acarició las plumas de Bi De con los dedos. “Una taza de té, enseguida. ¿Y Bi De?” “¿Sí, Maestro?” “Te escucharé cuando lo necesites, ¿de acuerdo?” Bi De sonrió y simplemente se inclinó más cerca de su Gran Maestro mientras regresaba a su gallinero. El gallo disfrutó de una espléndida cena con su Maestro y sus compañeros discípulos antes de retirarse a descansar, con Yin, Miantiao y Ri Zu acurrucados a su lado. Sin embargo, no pudo conciliar el sueño. Mientras sus compañeros dormían, Bi De rememoraba todo lo que había visto en las profundidades del antiguo cristal de la memoria. Eran similares en muchos sentidos. Qué parecidos eran Xiaoshi y el Gran Maestro de Bi De. El bondadoso Maestro que los protegería a todos. Ambos se contentaban con ser simples granjeros, hasta que el mundo se entrometió y los obligó a actuar. Lo mejor era evitar emitir juicios definitivos todavía. Aún quedaban años de recuerdos por examinar. Habría sido una tarea que lo sobrepasaba, pero el tiempo en el cristal transcurría de forma distinta, más rápido dentro que fuera. Ya había presenciado años de recuerdos, pero solo llevaba un día en el cristal. Podía ver si podía pasar por alto algunos detalles, pero se abstuvo de saltar directamente a los últimos momentos. Si lo hacía, perdería el contexto: por qué las cosas habían sucedido como sucedieron. Y... Sería una falta de respeto hacia el hombre que actuó como su Maestro, proclamar que la historia que dejó en ese cristal no merecía ser considerada. Así que Bi De observaría sin juzgar hasta el final... Pero él ya sabía que aquí no habría un final feliz. Al día siguiente, muy temprano, Bi De volvió a repasar lo sucedido hacía tanto tiempo.
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Xiaoshi y Tianlan se aventuraron a seguir adelante, construyendo sus canales, entrelazándolos en un camino dorado y fomentando la sedición por dondequiera que iban. En cada parada que hacían, encontraban gente nueva y nuevas atrocidades cometidas por el Emperador y sus leales soldados. A pesar de ello, lo que más perturbaba a Bi De no eran la matanza ni las luchas, sino la gente. Porque la mitad de ellos le resultaban familiares.

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BC - Volumen 4 Capítulo 34


Capítulo 34
La Ruptura De [天] Parte 3
Traducción y corrección: Radak
Edición: Radak, Sho Hazama
La sensación era algo nuevo... Y, por primera vez, a Tianlan no le gustó. No le gustaba cómo se le llenaban los ojos de lágrimas, ni cómo caía la lluvia torrencialmente en su dominio. No podía detenerla. No podía controlarla. Las nubes oscuras sobre su cabeza se partían con relámpagos y retumbaban con truenos. Sentía como si algo le atravesara el corazón. Se había quitado parte de la túnica para ver dónde había resultado herida, pero solo encontró piel intacta. Tianlan se aferró a la tela de su ropa mientras observaba a través de los ojos de Xiaoshi. Los cuerpos del jefe Xin, Han, Shan, Tai, Bizhou y Feng fueron cremados con la madera del pueblo. El jefe Xin y su bondad natural. Han y Shan, siempre discutiendo; sus peleas eran legendarias, como hermano y hermana discutiendo. Tai y Bizhou, el médico y su esposa, la bondadosa pareja que siempre ayudaba a quien lo necesitaba. Y Feng, el valiente Feng, que se abalanzó sobre uno de los soldados que intentaban atacar a Xiaoshi por la espalda y pagó con su vida. Sintió un vuelco en el estómago. Su cuerpo se estremeció. Apretó los dientes mientras su Qi se contraía, y apenas logró contenerlo, impidiendo que se desviara. Incluso días después, el dolor seguía siendo intenso. Todavía dolía. Por un instante, incluso pensó en dispersarse, como estipulaba el contrato. Dejarse llevar por todos esos sentimientos, disolverse en el vacío. A veces deseaba poder simplemente desvanecerse de nuevo. Dejarlo todo atrás y convertirse en nada. Tianlan se negó. Ignorar esos sentimientos era ignorarse a sí misma. Así que se permitió sentir la angustia, vigilando su Qi. Ella... Sinceramente, no sabía lo que estaba haciendo. Solo contaba con instinto y un conjunto de reglas que debía seguir. Esto la superaba. No sabía adónde la llevaría ni qué sería de ella. Tianlan no sabía qué haría. Podía sentir el resto de sí misma. Distante y apagada, muy lejos de su esencia. Había concentrado demasiado su ser. Lo había atado a Xiaoshi... Y ahora, aunque era más poderosa como resultado, gran parte de su poder estaba fuera de su alcance. Hizo una mueca. Y ahora tenían que abandonar Árboles Verdes. Una parte de Tianlan quería mantenerse firme. Permanecer en esa aldea y desafiar a esos bastardos a que volvieran. Pero no era tonta. Ese capitán era débil comparado con la gente que el Imperio podía movilizar, o eso decía Xiaoshi. Tianlan confiaba en que podrían vencer a los primeros en llegar. ¿Pero qué pasaría si el Ejército Imperial se interesara realmente en ellos? Peor aún, quedarse significaría la muerte de aún más personas a las que amaba. Quedarse podría significar la pérdida de Xiaoshi. Y eso era algo que Tianlan no podía aceptar.
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Xiaoshi había sostenido la mano de Linlin mientras las llamas se extinguían y se elaboraban las lápidas funerarias. En su interior, lo único que podía oír eran sollozos ahogados y sofocados. Xiaoshi estaba simplemente... Entumecido. Regresó a su casa y contempló las suaves colinas. Su casa parecía cálida y acogedora. Sus campos estaban llenos de cosechas. Sus gallinas cacareaban y saltaban en el gallinero, ansiosas por otro día comiendo insectos. Pero, sobre todo, contempló el altar que había construido para sus padres. El altar que les había erigido para que lo protegieran mientras cumplía el sueño de su padre. Por primera vez desde la batalla, intentó conscientemente hacer algo con su Qi que no fuera simplemente expulsarlo hacia la tierra. Sintió a Tianlan moverse al tocar su conexión. El santuario se hundió lentamente en la tierra; la tierra fluyó a su alrededor como una marea, hasta que no quedó rastro alguno. “Volveré,” les prometió. “Volveré, y entonces verán cómo este lugar vuelve a crecer.” Se levantó, recogió lo que pudo y regresó al pueblo. Empacaron todo el pueblo en un día, pero cuando llegó el momento de partir, vagaron sin rumbo fijo. Sin embargo, todos sabían que quedarse allí significaba la muerte. Soldados imperiales habían muerto en su tierra. Para cualquiera dentro del Imperio, eran rebeldes. Los soldados del Emperador no eran benévolos con los rebeldes y los bárbaros. Pero lo que sorprendió a Xiaoshi fue cuando Boyi se acercó con una expresión seria en su rostro. “¿Adónde vamos, Xiaoshi?” Preguntó Boyi, y la pregunta hirió a Xiaoshi. Boyi habría sido “y debería ser” jefe. Xiaoshi debería haberle preguntado eso. Pero en lugar de eso, todos estaban reunidos a su alrededor, esperando su decisión. Linlin deslizó su mano en la de él ante su vacilación. Tragó saliva, tomando su decisión. “Oeste. Pasando el Bosque Atrapanubes, y lo más cerca posible del Muro de Niebla.” Su proclamación provocó que algunos tuvieran el aliento, pero la gravedad de la situación era tal que nadie se opuso. Con el corazón apesadumbrado y tras echar una última mirada a los edificios en ruinas, partieron.
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Viajaron junto a enormes árboles tan altos que casi alcanzaban las nubes que había encima. Al décimo día del segundo mes de su viaje, los árboles comenzaron a escasear. Las enormes formaciones que parecían tocar el cielo volvieron a su forma normal, y al coronar la última colina, los aldeanos lo vieron. El Muro de Niebla. El Fin del Mundo. Se decía que la totalidad de las Colinas Azures estaba rodeada por él, una muralla entre ellas y las tierras más allá del alcance del Emperador. Era algo insignificante. Un poco de niebla en el suelo, arremolinándose y ondulándose, que se intensificaba hasta volverse completamente opaca. Parecía que se podía simplemente atravesarla, y seguramente la niebla se disiparía. Nada más lejos de la realidad. Entrar en el Muro de Niebla, intentar atravesarlo, era la muerte. Nadie que lo hubiera hecho había regresado jamás. Algunos incluso decían que demonios reales acechaban en su interior y que se colaban por la noche para atacar a la gente. En la caravana reinaba una atmósfera de inquietud al contemplar aquella cosa sobrenatural, y Xiaoshi sintió la propia incomodidad de Tianlan al mirarla fijamente. Pero... Nadie se aventuró jamás tan cerca del Muro de la Niebla. Solo Luna Pálida se construyó tan cerca, y eso fue la excepción, no la regla. Así que Xiaoshi buscó. Buscó con ahínco y durante mucho tiempo, hasta que encontró un valle resguardado adecuado. Y así comenzó la reconstrucción. Con la fuerza de Xiaoshi y la ayuda de Tianlan, los edificios se levantaron rápidamente... Y por primera vez en meses, las cosas parecían estar casi de vuelta a la normalidad. Los niños jugaban. Los aldeanos sembraban sus cultivos. Reconstruían sus hogares. Xiaoshi y Tianlan contemplaron el valle. Tenían algo que valía la pena proteger.
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“Te vas, ¿verdad?” Preguntó Linlin desde donde tenía la cabeza apoyada en el pecho de Xiaoshi. Xiaoshi se sobresaltó ante la pregunta y bajó la mirada hacia los dulces ojos de Linlin. En ellos no había acusación, solo una simple constatación. Xiaoshi reflexionó sobre la pregunta. Odiaba pelear. No quería matar a nadie. Y sin embargo… Y, sin embargo, lo que hacía el Emperador era obsceno. Xiaoshi vio los rostros de los mineros cuando volvieron a aumentar las cuotas. Vio las miradas hundidas de los habitantes del pueblo mientras racionaban la comida bajo la creciente carga de los impuestos, y el miedo que se arraigó con los susurros de las Bestias Espirituales abatidas. Pero por encima de todo esto, vio una aldea en llamas. Algo no andaba bien. Lo presentía. El Hijo del Cielo se había extralimitado. La tierra se estremeció. La furia de un hombre y un espíritu se unieron en un solo sentimiento. “Sí. No puedo quedarme aquí sentado sin hacer nada. Voy a llegar al fondo de esto,” juró. Podía sentir el apoyo de Tianlan en el fondo de su mente. Linlin le sonrió y le dio un beso en los labios. “Ve. Haz lo que tengas que hacer. Aunque eso te convierta en enemigo del mundo entero.” Y así, Xiaoshi partió hacia la Capital Imperial.
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Por supuesto, no iba a enfrentarse al Emperador, pues eso sería una tontería. ¿Qué clase de idiota se lanzaría así sin más, gritando a pleno pulmón? Ni siquiera lo conocía. No. En cambio… Estudiaría a su enemigo. Estudiaría al hombre que infligió sufrimiento a lo que se suponía que era “su pueblo”. Xiaoshi no podía decir que el viaje hubiera sido arduo. Fueron varias semanas de penurias en los bosques... Pero no fue molestado. Nadie se acercó a investigar su Qi. Ninguna Bestia Demoníaca intentó cazarlo. Había avanzado más rápido de lo que hubiera creído posible, dirigiéndose inicialmente al Sur. Allí, se disfrazó como si viniera de los Grandes Lagos. Con su sombrero de junco y una carreta llena de arroz, nadie se molestó en obstaculizar su camino mientras se unía a miles de personas como él, rumbo a la capital para el Gran Torneo. Porque el propio Emperador estaría allí presente. En las tabernas y posadas, oía la misma historia una y otra vez: quejas susurradas sobre los impuestos, noticias de las tribus bárbaras del Norte reuniendo un gran ejército y de las incursiones al Suroeste de bandidos que se desvanecían como humo entre las sombras. Fueron tiempos de inquietud, de cansancio y aprensión. Entrar en el Dominio Imperial, situado justo en el centro de las Montañas Azures, era como adentrarse en un mundo diferente. Accedió a través de las enormes e imponentes puertas de piedra que coronaban un empinado paso de montaña. Lo primero que notó al cruzar las puertas fue que aquí hacía más calor. También había más humedad. Las montañas normales, habían sido esculpidas hasta convertirse en lo que parecían largas y delgadas agujas, que sobresalían del suelo y estaban cubiertas de vegetación y enredaderas colgantes. Tianlan los llamaba Karsts, aunque parecía confundida sobre por qué estaban allí. Cada planta era más frondosa de lo que Xiaoshi estaba acostumbrada. Parecían no sobrevivir al frío del invierno, pero allí estaban, por miles. Sin embargo, a pesar de que las tierras que rodeaban los Karst parecían aptas para el cultivo, no había nadie. Los campos eran, en su lugar, prados bien cuidados y campos de entrenamiento militar. Alrededor de la ciudad imperial se extendían cinco fuertes, los Grandes Baluartes, cada uno protegido por formaciones y expertos sin parangón. Pero todos ellos palidecían en comparación con aquello que flotaba en el cielo, muy por encima de la Ciudad Imperial. La Cámara Azur. Una pagoda de ciento ocho pisos que rozaba los cielos, existiendo simplemente en el aire, sin ningún tipo de soporte visible. Xiaoshi tragó saliva al contemplarlo. El Dominio del Emperador Azur. Pero, aunque imponente, se lo esperaba algo distinto. En su mente, debería estar rodeado de una nube negra perpetua, o quizá plagado de púas con inocentes llorando empalados, pero en cambio era puro e impoluto. Xiaoshi no sabía cómo sentirse al respecto. Se registró en una posada con el dinero que había ganado vendiendo arroz y reflexionó sobre lo que le depararía el torneo.
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El torneo, como descubrió Xiaoshi, era una locura. Jamás había visto tanta gente en su vida. Apiñados, rugían y gritaban mientras se reunían en los campos de concentración, donde los soldados del Emperador hacían gala de sus habilidades. Tianlan se encontraba en un torbellino de emociones, atrapada entre la euforia de la multitud y su aversión por la capital. Había pasado la noche derribando karst en su sueño compartido y luego volviéndolos a juntar para formar montañas. Él puede que se haya unido. Pero ahora, el disfrute de la noche se había atenuado mientras contemplaba las filas de soldados. Cada capitán era un cultivador de al menos el Reino Profundo. La mayoría se encontraba en el Reino Espiritual, desplegando su Qi para que todos pudieran apreciar su poder. “¡Súbditos leales del Emperador Azur!” Tronó una voz, y la multitud comenzó a callar al ver un estrado de cristal que se elevaba en el aire, flotando sobre todos ellos. “¡Les agradecemos que hayan venido hoy a presenciar la destreza marcial de nuestro valiente y leal ejército!” Estallaron los vítores y la gente zapateó. “¡Y ahora! ¡Inclinen la cabeza! ¡Su Majestad Imperial los contempla!” Resonó la voz, mientras que, en un instante, apareció una sombra en el palco que flotaba sobre la arena. Al instante, Xiaoshi sintió un escalofrío; había una presencia. Nadie podía ver al Emperador a través de la pantalla que lo protegía de sus miradas, pero, por otro lado, no hacía falta. Xiaoshi sintió un vuelco en el estómago al percibir la intención. La multitud entera guardó un silencio absoluto mientras el Emperador los observaba a todos. Los soldados, al unísono, cayeron de rodillas e inclinaron la cabeza. Hubo una pausa mientras la mirada del Emperador recorría la arena de un extremo a otro, atravesando a miles de personas. La sombra tras la pantalla asintió. Y entonces su poder se desplegó. Xiaoshi quedó atónito al sentir que los cielos descendían. El poder se hizo visible. Era de un azul oscuro, como el cielo nocturno, y estaba repleto de estrellas. Esa era la fuerza de los cielos. Esa era la fuerza del hombre llamado el Emperador del Azul. El hombre que gobernaba tanto las montañas como el cielo azul y despejado. Se elevó por encima de la nube más alta y se extendió, más allá de la ciudad, y pareció engullir el mundo entero. Algunos cayeron de rodillas extasiados. Otros se desmayaron. Xiaoshi solo pudo quedarse boquiabierto, mientras que Tianlan temblaba en su interior. Eso era poderío. Eso era una fuerza que ninguna intriga podía superar. Esa era una fuerza capaz de desafiar a los mismísimos cielos.
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El resto del torneo transcurrió en un estado de confusión. La sangre de los combatientes empapó la arena mientras los hombres luchaban por ascender en la clasificación. Tanto Xiaoshi como Tianlan se alejaron tambaleándose en silencio, sintiéndose completamente desmoralizados. “¿Qué hacemos ahora?” Preguntó Tianlan, con frustración en la voz. “Volvemos a casa y nos mantenemos al margen. No podemos luchar contra eso,” respondió Xiaoshi, todavía conmocionado por el cielo lleno de estrellas. Sintió una vaga desaprobación por parte de su compañera ante su comentario, pero ella no supo rebatirlo. A pesar del inmenso poder de Tianlan, ninguno de los dos sabía luchar realmente, y el Emperador era un tigre con piel de hombre. “Volveremos a casa y construiremos algo tan oculto que jamás nos encontrarán.” Volvió la mirada hacia la gigantesca pagoda que se alzaba hacia el cielo. Ahora tenía un aspecto mucho más imponente que antes. ‘¿Crees que está compensando algo?’ Preguntó Tianlan. Xiaoshi se atragantó con su propia saliva ante la repentina declaración. "¿De dónde demonios aprendiste eso?" 'Linlin le preguntó a Boyi si estaba compensando algo después de construir esa torre de vigilancia.' “¿¡Sabes siquiera lo que eso significa?!” ‘No. Pero sonó insultante, y Boyi se puso muy rojo.’ Y así fue como Xiaoshi terminó explicándole insinuaciones a un Espíritu de la Tierra, en su paseo fuera de la ciudad. ‘Así que, ¿casa grande, gran poder, pequeñito...?' "Sí." 'Je.' Podía sentir la diversión que emanaba del Espíritu de la Tierra, y se dio cuenta de que acababa de crear un monstruo. Sus pasos se sentían un poco más ligeros mientras regresaba a casa. Esa ligereza le duró hasta que llegó a descansar a una aldea. Su humor se agrió al instante. Hombres y Tejecaminos estaban encadenados. Los látigos azotaban sus cuerpos mientras eran obligadas a cavar, construyendo los cimientos de un canal. Los caparazones de las Tejecaminos estaban opacos y llenos de grietas. Sus ojos inquisitivos estaban bajos y apagados. Parecían completamente miserables, con el lodo pesando sobre sus cuerpos. ¿Por qué motivo los capturarían de esa manera? Los Tejecaminos a veces resultaban una molestia, ¡pero rara vez hacían daño a alguien! Los aldeanos, nerviosos, observaban la escena murmurando entre sí. Algunos se estremecieron al sentir los latigazos. Un latigazo especialmente fuerte alcanzó a una de las Bestias Espirituales, y ella cayó, sintiendo cómo el Qi invadía su cuerpo. Xiaoshi apartó la mirada. No podía involucrarse. Luchar contra eso era luchar contra el Emperador. ‘Xiaoshi,’ dijo Tianlan con voz fría y dura. Podía sentir su furia, y era igual a la suya. Echó un vistazo al canal cuando el látigo se alzó de nuevo, y entonces un niño, aún encadenado, se movió. El niño se lanzó hacia adelante y se interpuso entre el látigo y la Bestia Espiritual. El látigo azotó al niño, justo en los ojos, y este gritó de dolor. Era un grito que Xiaoshi conocía bien. Lo había oído salir de sus propios labios suficientes veces. Xiaoshi apretó el puño. “Así es como funciona el mundo,” había declarado el Supervisor. No. Esto podría ser mejor. ‘¡Este lugar es maravilloso! ¡Me encanta!’ Exclamó Tianlan con un suspiro, mientras contemplaba su aldea. Él lo mejoraría. Dirigió la mirada hacia los soldados del Emperador. Aunque le llevara mil años. Aunque tuviera que convertir al mismísimo cielo en su enemigo. Los espectadores contuvieron el aliento cuando, en el retroceso, Xiaoshi atrapó el látigo. “¿Te atreves a desafiar al Emperador?” Exigió el soldado. Pudo ver al Emperador de pie tras su cortina. El poder de los cielos eclipsaba por completo la tierra. Un cielo repleto de estrellas, cada una un fuego que lo reduciría a cenizas. “Sí,” dijeron las voces al unísono.

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BC - Volumen 4 Capítulo 33


Capítulo 33
La Ruptura De [天] Parte 2
Traducción y corrección: Radak
Edición: Radak, Sho Hazama
Por primera vez en muchísimo tiempo, Xiaoshi podía decir que era verdaderamente feliz. La aldea de Árboles Verdes lo había acogido como a uno de los suyos. Nadie lo maltrató ni lo obligó a trabajar más horas; simplemente lo invitaban a jugar al go o compartían su comida y bebida con él, del mismo modo que él compartía sus riquezas con ellos. Fue como si le hubieran quitado un gran peso de encima. Cada respiración que tomaba en su granja era un himno, una alabanza al mundo que lo rodeaba. Lo había logrado. Y sus padres podían descansar tranquilos. El santuario se encontraba en un lugar precioso, en lo alto de la colina, para que pudieran velar por él siempre. “¡Eh, Xiaoshi!” Exclamó Linlin, mientras la pálida hija del granjero le saludaba alegremente con la mano. “Vamos a ir todos al río, ¿quieres venir con nosotros?” También había otros tres… Boyi, Boer y Bosan… Que le saludaban con la mano. ¿Y tal vez, con el tiempo, llegarían más? Xiaoshi dejó la azada y sonrió. “¡Por supuesto, amigos! ¡Enseguida voy!” La vida era buena.
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Las reglas que el creador había impuesto al Espíritu de la Tierra eran... Extrañas. Técnicamente, el espíritu debía volver a dormirse tras establecer la conexión: debía regresar a soñar y a gobernar la provincia. Pero no tenía por qué ser así. Y en realidad, aunque el espíritu quisiera, no podría. ¿Cómo podría dormir, sintiendo todas esas nuevas sensaciones? ¿Cómo podría evadirse, cuando su Conectado era tan interesante? Cuando las sensaciones que le provocaba eran tan... Tan... Maravillosas. Aprendió la sensación de los granos de arroz escurridos entre los dedos; sintió la brisa veraniega en su rostro. Probó las albóndigas preparadas por los amigos del Conectado del pueblo, y su alma se llenó de alegría y diversión al ver a Linlin empujar a su Conectado al río. Aquella acción despertó otro recuerdo del anciano: el de las Montañas Azures haciéndole algo a otro ser como sí mismo, solo para que su creador lo regañara. Sintió alegría al ver a su Conectado cosechar sus campos. Aprendió sobre la tristeza al ver a su Conectado inclinar la cabeza ante las lápidas funerarias de su madre y su padre. Sintió orgullo cuando construyó el santuario sobre una colina y colocó las lápidas funerarias dentro, de manera que pudieran contemplar su pequeña choza y sus campos. Todas estas cosas le llegaron a través de su Conectado. El Espíritu de la Tierra fue a las fiestas, aunque tenía sueño. Observó los bailes, la fiesta y el suave beso entre su Conectado y Linlin. Durante todo un ciclo, observó. Su Conectado se enamoró del pueblo, y lo mismo le sucedió al Espíritu de la Tierra. El espíritu se enamoró cada vez más de la gente del pueblo con el paso de los días. Los amaba igual que a su Conectado. Como una polilla atraída por la llama, no podía resistirse. Los sentimientos eran demasiado intensos, invadiendo sus pensamientos y sueños. Quería sentir el amor y el cariño que los aldeanos se tenían. Quería probar los juegos, comer los pasteles de arroz y sentir lo mismo que ellos. El Espíritu de la Tierra también deseaba conectar con todos ellos. Pero las cosas no se hacían así. A pesar de ello, quería saber. Era una obsesión. Un deseo imperioso que parecía incorrecto, pero a la vez, de alguna manera, correcto. El espíritu se forjó un cuerpo para poder conocer. Al principio, era una masa de oro sin forma. Sin embargo, a través de la experimentación, los sueños de su Conectado y la fe de quienes habitaban la Tierra, el Espíritu de la Tierra tomó forma. Comenzó a parecer humana, en lugar de una montaña o un animal, como la gente la había imaginado antes. Madre Tierra. Las Montañas Azures. Una mezcla de rasgos se formó sobre la red de Qi. Ello se convirtió en ella. Hasta que finalmente el Espíritu de la Tierra miró en un estanque de agua conjurado en su dominio de hierba y vio el reflejo de su nueva forma. Se vio a sí misma y se alejó aún más de la masa sin forma que una vez había sido. Cuando se contempló en las tranquilas aguas del estanque conjurado, la asaltó un impulso. Un impulso que durante casi un año había logrado ignorar.
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Xiaoshi soñaba con un campo infinito. Era un sueño recurrente, uno que solía tener después de un día especialmente bueno: un hermoso campo con hierba verde, árboles frondosos y un cielo azul maravilloso. A lo lejos se alzaban montañas que protegían aquel pequeño paraíso. Lo único que cambió allí fue el ciclo de las estaciones. Ahora, con diecinueve años, lo había visto completarse dos veces. La única pequeña imperfección era que a veces sentía que alguien lo observaba. Encogiéndose de hombros, se dispuso a contemplar las estrellas y disfrutar de las vistas de la montaña. “Hola,” dijo una voz de repente, y Xiaoshi casi dio un brinco del susto. Quienquiera que hubiera hablado, pronunció las palabras de forma extraña, como si no conociera el idioma. Se puso de pie de un salto y estuvo a punto de mirar a su alrededor para ver quién había hablado, pero no hizo falta: justo delante de él había una joven. Era de estatura media, de piel pálida, cabello castaño y unos cálidos ojos azules que lo dejaron sin aliento. Con su belleza y porte regio, parecía una princesa. Incluso vestida con ropa de campesina, irradiaba una presencia imponente. Su único defecto eran las pecas, pero no resultaban llamativas. Era extraño que ella estuviera en su sueño, pero sus padres no lo habían educado para ser maleducado. “Eh... ¿Hola?” Respondió él, todavía un poco desorientado por su repentina aparición. La mujer asintió, pareciendo complacida por el saludo. Una calidez le inundó el pecho, una sensación familiar, como la que experimentaba cada vez que presionaba su Qi contra la tierra. Hizo una pausa y miró sus pies. Sus pies, donde dos bandas doradas lo unían a la mujer. Pulsaban, llenándolo de calor. Era una sensación que lo tranquilizaba cuando trabajaba en sus campos. Volvió a alzar la vista hacia aquellos ojos azules insondables… Casi inhumanos. Y entonces la vio por completo. La masa de Qi que yacía bajo la tierra, sustentando todo aquel mundo onírico. La comprensión fue fulminante. A pesar de todo el uso de Qi que había hecho durante los últimos años, nunca se había sentido realmente cansado. Cada vez que empezaba a flaquear, y cada vez que se preguntaba cómo cultivar cierta cosecha... Su energía se renovaba y sus predicciones se cumplían. Como si alguien le hubiera estado ayudando. Ni siquiera se había dado cuenta. “¿Eres tú quien me ha estado ayudando, majestuoso Espíritu de la Tierra?” Preguntó Xiaoshi, inclinándose de inmediato. Los Espíritus de la Tierra debían ser como dioses, le había dicho su padre, y él había rezado cada día ante el pequeño altar al espíritu de la mina… Aunque al final no le hubiera servido de nada, merecían respeto. “Sí.” La simple respuesta de una sola palabra resonó con pura verdad. “Este Xiaoshi le agradece su benevolencia,” dijo, retomando los modales que el Supervisor le había inculcado. Se arriesgó a mirar a la mujer. Su rostro era inexpresivo, pero percibió un ligero atisbo de frustración en ella. “¿Qué desea a cambio de sus favores, oh gran espíritu?” Bajó la cabeza de nuevo, preguntándose por qué razón el Espíritu de la Tierra le había honrado con su presencia. Era evidente que le estaba ayudando. La frustración se agudizó por un instante. Se hizo el silencio mientras el Espíritu de la Tierra permanecía allí, mirándolo. “Seamos amigos,” dijo el Espíritu de la Tierra con la voz de Linlin, el día que le pidió a Xiaoshi que la acompañara a ella y a sus hermanos al río. “Eso es lo que quiero.” Xiaoshi alzó la vista sorprendido, justo antes de que el suelo se abriera bajo sus pies. Aterrizó de espaldas en un río que surgió de la nada, mientras el Espíritu de la Tierra lo observaba desde la orilla. “Ahora somos amigos, ¿verdad?” Preguntó con esperanza en la voz, aunque su rostro permanecía inexpresivo y sin vida. Xiaoshi no sabía cómo reaccionar. Un antiguo y venerable Espíritu de la Tierra, actuando como los niños del pueblo que intentan hacer su primer amigo. Extendió la mano con timidez, sintiendo su conexión. Era una corriente subterránea silenciosa. Esperanza. Aprensión. Y, por debajo de todo ello, subyacía una profunda y preocupante soledad. Tan aislada y sola como Xiaoshi lo había estado en Luna Pálida. Xiaoshi desconocía el motivo por el cual el Espíritu de la Tierra lo había elegido. No sabía por qué ella quería ser su amiga. Xiaoshi sonrió. “Claro. Solo tienes que ayudarme a levantarme primero.” Extendió la mano. El Espíritu de la Tierra parpadeó al ver la mano antes de extender la suya. La tocó y empezó a tirar. Pero no estaba preparada para que Xiaoshi la arrastrara hacia abajo con todas sus fuerzas. El Espíritu de la Tierra parecía confundida mientras caía al agua. Salió a la superficie, escupiendo saliva, y por un instante Xiaoshi se preguntó si se había extralimitado. El Espíritu de la Tierra lo miró. Entonces, como un cantero esculpiendo una obra maestra, su rostro rígido se iluminó con una enorme sonrisa. Una risita sorprendentemente infantil escapó de su garganta. Un trozo de lodo del tamaño de Xiaoshi fue arrancado del fondo del río y se estrelló contra él, haciéndolo volar por los aires. Por supuesto, Xiaoshi jamás iba a tolerar semejante insulto. Contraatacó como mejor pudo, y en un río fangoso, forjaron una amistad mientras se batían en duelo con barro y agua; al menos hasta que Xiaoshi puso fin al encuentro dándole un cabezazo accidental. El espíritu se desplomó, llevándose las manos a la cabeza, pero ambos sonreían. Xiaoshi suspiró con satisfacción. La paz se apoderó de su alma, por un instante y una eternidad. Entonces se dio cuenta de que había sido muy grosero. “¿Dama Espíritu de la Tierra? ¿Cómo deseas que te llame?” Le preguntó. “Este es Xiaoshi, hijo de Xiaoshen.” El rostro cubierto de barro giró hacia él. El espíritu parpadeó, sorprendida por la pregunta, y su brillante sonrisa se desvaneció. “No tengo nombre,” dijo el espíritu tras un instante. Ella pareció preocupada por la revelación. Sintió otro escalofrío de ansiedad. “Llama a esta como quieras.” Lo meditó un instante, mirando fijamente el hermoso cielo azul. "Tianlan,” dijo. La chica giró hacia él, confundida. “Tianlan. Azur. Nos conocimos bajo este hermoso cielo, ¿verdad?” “Tian... ¿Lan?” respondió el espíritu, saboreando las palabras. “Tianlan.” Su sonrisa era tan brillante como el sol.
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Era extraño tener un pasajero en la cabeza, reflexionó Xiaoshi. Tianlan había empezado rígida, pero rápidamente había empezado a usar la jerga de los aldeanos. “¡Prueba ese ahora, Shishi!” Exigió Tianlan, y Xiaoshi le rodó los ojos antes de tomar una brocheta de carne. Sus sentidos se conectaron, y el espíritu dejó escapar un gemido de placer. El festival estaba en pleno apogeo, las linternas de papel iluminaban el ambiente y todo era perfecto. Él le sonrió a Linlin y le ofreció otra brocheta. Los hermanos Bo estaban allí como supuestos chaperones, pero en realidad, solo estaban comiendo a escondidas. Se preveía que sería una noche maravillosa. Sin embargo, sus festividades se vieron interrumpidas por una conmoción a la entrada del pueblo. Xiaoshi miró a Linlin, quien se encogió de hombros, y todos comenzaron a dirigirse hacia la multitud que se formaba rápidamente. “¿Qué ocurre, jefe?” Preguntó Boyi al acercarse. El ambiente en el círculo era sombrío. “Dicen que las Serpientes de los Diez Antídotos eran en realidad las Serpientes de los Diez Venenos, y que habían estado traficando veneno haciéndose pasar por Bestias Demoníacas durante todo este tiempo. ¡Así que el Emperador marchó sobre su hogar y las mató a todas!” Afirmó el jefe con voz fría y dura. “¿Bestias demoníacas? ¿Las Serpientes Antídoto? ¡¿Se atreve a llamarlas así?!” Exigió una voz anciana, llena de ira. Las cicatrices del veneno aún salpicaban el rostro de Yuheng, vestigios de una auténtica Bestia Demoníaca, y era de sobra conocido que las gentiles serpientes habían curado su herida. “Hay más. Debemos estar alerta ante un malvado traidor que atacó al ejército del Emperador y quemó su bandera. Todos los que lo ayuden serán ejecutados, hasta el último de sus familiares, y su aldea será quemada y salada.” El ambiente se enrareció por completo tras esas palabras. Linlin le apretó la mano; su piel, normalmente clara, tenía el color de un cadáver. El jefe suspiró y negó con la cabeza. “No hablaremos de esto hoy. Como si algún espadachín fuera a venir tan al Este. ¡Todos! ¡Regresen al festival!” Gritó. Poco a poco, la gente regresó a la fiesta. Pero un aire de tristeza ensombrecía el ambiente. Xiaoshi intentó ignorarlo. Estaban en las afueras. El jefe tenía razón. Como si alguien fuera a venir por aquí.
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La vida continuó tras la proclamación. Habló con el padre de Linlin sobre su mano, ahora que se había establecido. La situación era un tanto incómoda, ya que Tianlan no dejaba de pedirle que la besara y se enfadaba cuando él intentaba expulsar al espíritu de sus sentidos. ¡El Espíritu de la Tierra era demasiado curioso! “¿Estás seguro de esto, hermano Xiaoshi?” Preguntó el hermano Boyi, con los brazos cruzados y una sonrisa en el rostro. Xiaoshi asintió, recogiendo su pico. “Necesitamos arados nuevos, y nadie más tiene hierro. Tardaré una semana como máximo y pasaré por el borde del bosque. ¡Nadie sabrá que estoy allí!” Dijo Xiaoshi, mientras Tianlan cantaba mentalmente “¡Aventura, aventura!” . Bueno, eso también. Su querida amiga era infinitamente curiosa. Emprendió su aventura, despidiéndose con la mano de un querido amigo, con una sonrisa en el rostro.
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Un espadachín vagabundo y herido pasó por la aldea. Los habitantes de Árboles Verdes, gente bondadosa, lo acogieron y lo cuidaron hasta que recuperó la salud. Al día siguiente, los soldados del Emperador marcharon hacia el pueblo, buscando al hombre que había alzado la mano contra el Señor del Azur.
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Algo andaba mal. Tianlan lo sintió en ráfagas de inquietud. Algo no andaba bien. Era un picor en la espalda. Su consciencia siempre estaba con Xiaoshi. Pero algo más abajo, algo le atormentaba el alma, y no sabía qué era. Xiaoshi tarareaba para sí mismo mientras regresaba al pueblo, cargando grandes trozos de mineral de hierro a la espalda. Su aventura había sido más exitosa de lo que jamás hubiera imaginado. “Has estado callada, Tianlan. ¿Estás bien?” Le preguntó. Tianlan se rascó la espalda. “Estoy bien... Pero... Tengo un mal presentimiento,” le susurró. “¿Mal presentimiento, eh? Bueno, pronto estaremos en casa, así que lo resolveremos cuando lleguemos,” dijo. Al salir de la arboleda, su Conectado se detuvo un instante y miró al cielo. “Eso... Es mucho humo. ¿Acaso Boer intentó cocinar otra vez?” Preguntó Xiaoshi, tratando de aligerar el ambiente... Pero de todos modos se echó a trotar ligeramente. A Tianlan le picaba la espalda de nuevo. Entonces les llegó el olor. El olor a ceniza y sangre. Xiaoshi soltó su cesta de mineral y echó a correr. Una carrera desesperada hacia la aldea, donde la enfermería estaba en llamas. Xiaoshi se detuvo en seco al divisar a los aldeanos. Estaban alineados, de rodillas, con la cabeza gacha ante un hombre. Vestía el uniforme del Ejército Imperial. Llevaba el cabello recogido como un noble y sonreía a la cabeza que sostenía entre las manos. Ni Xiaoshi ni Tianlan reconocieron a aquel hombre. Su armadura estaba ennegrecida por el hollín, y la hoja clavada en el suelo goteaba sangre. Lucía una insignia de capitán en el hombro. Había cinco soldados más, todos observando a los aldeanos con una expresión de diversión en el rostro. “Todos ustedes recibieron la proclamación hace dos lunas, ¿verdad?” Preguntó el capitán con voz suave y conversacional. El jefe Xin estaba de rodillas, con la frente pegada al suelo. “¡La recibimos, Gran Capitán! Nosotros, los de esta humilde aldea, no podíamos concebir que un hombre pudiera escapar del poderoso Ejército Imperial durante tanto tiempo, ¡y por eso bajamos la guardia! ¡Le rogamos que nos perdone!” El hombre arqueó una ceja, y una sonrisa iluminó su rostro. "¿Oh? ¡Escuchen a este campesino, que nos tiene en tan alta estima!" Los soldados que los rodeaban se rieron, y Tianlan sintió un nudo en el estómago. “Pero… Bueno. Las órdenes del Emperador eran claras, ¿no?” Continuó con el mismo tono. Su espada emergió del suelo, describiendo un bello arco. El brazo del jefe Xin golpeó el suelo. Empezó a gritar. Sintió cómo la sangre de Xiaoshi se le helaba. “Hasta el noveno grado. ¡Todos los traidores, serán borrados de existencia! ¡Y se callarán!” El jefe Xin, que había dado la bienvenida a Xiaoshi a la aldea, diciéndole que siempre tendría un lugar con ellos. El anciano que les contaba a los niños todo tipo de historias. La espada volvió a alzarse, mientras los soldados desenvainaban sus hojas, y lo que estaba a punto de suceder se hizo presente en la aldea. Podía sentir la vacilación de Xiaoshi. Podía sentir el temblor de sus manos. Quería huir. Deseaba huir con todas sus fuerzas. La espada describió un arco descendente. Linlin gritó. Xiaoshi tiró de su conexión. Algo le decía a Tianlan que las cosas no debían funcionar así, pero lo ignoró. La rabia le inundó las venas. Tianlan le entregó su poder libremente. Xiaoshi rugió, y Tianlan rugió con él, lanzándose contra aquel bastardo. El hombre ni siquiera detuvo su ataque. En cambio, simplemente levantó un brazo en un despectivo bloqueo. Xiaoshi fue demasiado lento. La hoja penetró profundamente en el Jefe Xin, y el hombre tuvo la osadía de sonreírles con sorna. Hasta que sus ojos se ensancharon. Se encontraba en la Cuarta Etapa del Reino Espiritual. Una existencia que habría eclipsado a Xiaoshi cuando abandonó la ciudad del Supervisor. No importaba. No hubo vacilación. Xiaoshi blandió el arma con un movimiento casi instintivo. Su puño impactó contra una espada de metal, que se hizo añicos. El impacto se produjo contra placas remachadas de Mineral de Luna Pálida, cuyo material resistió el embate, pero no impidió lo que sucedió a continuación. La fuerza del golpe la atravesó y desintegró al cultivador que se encontraba debajo. Los demás hombres se quedaron paralizados, con los ojos muy abiertos al ver a un experto del Imperio Azur destruido de un solo golpe. Entonces uno de ellos se armó de valor. “¡Muerte a los traidores! ¡Gloria al Emperador!”, gritó. Los demás se unieron a su grito. La batalla comenzó. Los aldeanos observaron con horror y conmoción cómo se extendía el derramamiento de sangre.
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Xiaoshi quedó aturdido cuando todo terminó. Contempló la devastación. Los incendios se habían propagado durante la lucha, arrasando la mitad de la aldea. “¿Qué hacemos?”, Preguntó alguien. Xiaoshi y Tianlan miraron fijamente a la gente del pequeño pueblo, con terror reflejado en sus rostros, mientras algunos de ellos lloraban. Xiaoshi percibió las emociones de Tianlan y su reproche por no haberse dado cuenta antes. Extendió la mano y ella se calmó un poco, aferrándose a algo más. Algo oscuro. “Tenemos que irnos,” dijo Xiaoshi mientras contemplaba la devastación. No podían quedarse allí; el Ejército Imperial regresaría. Vio a algunos empezar a llorar al pensar en tener que abandonar sus hogares. Sintió la sobreprotección de Tianlan y asintió. Sus ojos buscaron los de Linlin. Ella estaba aterrorizada. Respiró hondo. Solo los conocía desde hacía tres años… Pero habían sido los mejores tres años de su vida. Cuidaría de ellos. Pero algo más bullía bajo la superficie. Algo feo.

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lunes, 16 de marzo de 2026

DH - Capítulo 481

A+
A-
Capítulo 481
El Precio (II)
Traducción y edición: Sho Hazama
Corrección: Lord
En una sociedad democrática, a menos que se encontrara en estado de guerra, este tipo de unanimidad política era casi inaudita. Todos los poderes políticos contaban con algunas personas que se dedicaban a plantear oposición. Independientemente de lo que hicieran aquellos a quienes se oponían, siempre que lo hicieran, ellos se opondrían. Incluso si el partido en el poder no hiciera nada, seguirían insistiendo en oponerse a ellos. Y cuando este tipo de personas se oponían a una política, era imposible que se produjeran propuestas resueltas. Sin embargo, esto no les impedía seguir oponiéndose. La revista de investigación ilustraba brevemente el razonamiento para la implementación fluida del proyecto. Los varios miles de experimentos realizados con esos “materiales” proporcionaron muchos subproductos, incluyendo varias decenas de medicamentos especiales para tratar enfermedades crónicas, así como varios programas completos de tratamiento para el cáncer. Estas cosas eran solo secundarias con respecto a otra cosa. Utilizando como referencia los genes y la composición biológica del corazón de la oscuridad, tras llevar a cabo un gran número de experimentos, en el segundo año de implementación de este proyecto, el Dr. Rochester fabricó el X-215, un medicamento que marcó el comienzo de una nueva era. El X-215 trataba enfermedades y mejoraba la constitución física mediante la optimización del cuerpo a nivel genético. Su intención original era despertar todo tipo de superpoderes latentes ocultos en la raza humana, pero tuvo un efecto adicional decisivo, la prolongación de la vida humana. Incluso si se trataba de una persona moribunda, después de recibir el X-215, su vida se prolongaba entre 3 y 5 años. En cuanto a cuánto se prolongaba la vida, eso dependía de la velocidad de colapso genético de cada organismo. El X-215, con su capacidad para prolongar la vida, se ganó el apoyo decisivo del Proyecto Trono Helado. Dado que podía prolongar la vida 3 años, cuando se perfeccionaran los medicamentos de la nueva era de la serie X, ¿quién podía asegurar si prolongaría la vida 10, 20 o incluso 100 años? De este a oeste, la prolongación de la vida siempre fue el incentivo más eficaz, y para quienes ejercían el poder en la cima de la pirámide, esto era aún más cierto. En cuanto a aquellos que estaban acostumbrados a oponerse a todo, la mayoría no tenía acceso a estos secretos, y los pocos que lo tenían también optaban por guardar silencio. Todo era política, incluso su oposición se debía a los beneficios. Esos idiotas que se oponían nunca ascenderían en el sistema de ninguna sociedad. A partir del Proyecto Trono Helado, quedó claro que el Dr. Rochester no solo era un genio científico, sino también un político destacado. Su terminó rápidamente de hojear el diario y luego abrió un nuevo documento sin prestarle mucha atención. Este archivo estaba clasificado originalmente como alto secreto, pero debido a numerosas fallas en el hardware de la computadora de control principal tras el paso del tiempo, se abrió una brecha en la seguridad. El documento contenía una serie de fotos experimentales y, por lo que se registraba, todas ellas eran de los objetivos de investigación más importantes. La primera mitad de estas fotografías de cuerpos experimentales mostraban el proceso repetido de disección, trasplantes de órganos, nutrición y luego más disección, hasta llegar a un desmembramiento completo final. A medida que avanzaban las imágenes, los procedimientos a los que se sometían estos cuerpos experimentales se volvían más numerosos y complejos. Esto significaba la maduración de la tecnología experimental. En las últimas partes de esta serie de fotografías aparecían Cirvanas y Ansuna. Por las fotografías, lo que se había utilizado en sus cuerpos era ya la tecnología madura. Las 2 últimas fotografías eran los cuerpos desnudos del joven y la joven, ambos con el abdomen abierto. Se les habían extirpado la mayoría de los órganos internos y muchos tejidos y órganos que no pertenecían a seres humanos crecían dentro de sus cavidades abdominales. Mientras tanto, sus rostros tenían expresiones, lo que significaba que cuando se tomaron las fotografías, ¡Cirvanas y Ansuna tenían la conciencia clara! De repente, a Su se le ocurrió algo y preguntó. - ¿Conier es el padre tanto de Ansuna como tuyo? - Correcto. Cuando escuchó el nombre de Conier, el rostro de Cirvanas volvió a mostrar una expresión de lucha interna y enojo. Al ver estas 2 fotografías, Su no pudo evitar sentirse un poco sin palabras. Pensó un poco y luego hizo clic en “eliminar”. Cuando Su volvió a salir a la superficie, no pudo evitar respirar hondo. Su mente se aclaró de repente. Su viaje a la base de investigación subterránea finalmente había terminado y había desenterrado bastantes secretos del Trono Helado, al tiempo que había aprendido muchas cosas sobre la verdad detrás de la historia del mundo antes de que estallara la guerra. A medida que los pasos de Su cubrían más y más del continente, aquel que había dejado la huella más profunda en toda la historia de la humanidad, Rochester, parecía aparecer cada vez con más frecuencia. Su aún no sabía exactamente qué relación tenían Rochester y él, pero lo que sí tenía claro era que cada vez que oía ese nombre, sentía un leve cosquilleo. Había obtenido tanto el corazón de la oscuridad como el núcleo y, al mismo tiempo, ahora tenía a Cirvanas bajo su mando, por lo que se podía decir que su viaje esta vez había sido bastante fructífero. Tras fusionarse con el núcleo, la capacidad de Madeline para controlar la energía aumentó sustancialmente y los límites superiores de su potencial se incrementaron un paso más. La velocidad a la que obtenía puntos evolutivos en el Dominio del Combate se duplicó, aunque el aumento en el avance de otros dominios de habilidades fue comparativamente mucho menor. Después de sufrir la tercera transformación, Madeline siempre había invertido todos sus puntos evolutivos en el Dominio del Combate, por lo que realmente podría haber algún destino oculto entre el núcleo y ella. Tras fusionarse con el núcleo, Madeline descubrió que sus genes realmente tenían algunas deficiencias innatas, mientras que el núcleo simplemente llenaba una parte del espacio en blanco, ¡y además a la perfección! Basándose en el espacio en blanco restante, el núcleo llenó aproximadamente una séptima parte de la deficiencia genética. Madeline no parecía preocuparse demasiado por completar sus genes. Incluso sin el núcleo, con el tiempo, se convertiría en una existencia como la Emperatriz Araña o Bevulas. Ser más poderosa que eso no parecía tener demasiado sentido. Por eso estaba extremadamente descontenta y no ocultaba en absoluto su estado de ánimo. Era porque intuía vagamente qué precio había pagado Su para obtener el corazón de la oscuridad y el núcleo.

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DH - Capítulo 480

A+
A-
Capítulo 480
El Precio (I)
Traducción y edición: Sho Hazama
Corrección: Lord
Cirvanas recuperó la mayor parte de sus recuerdos, pero aún le faltaba una pequeña parte. Las células intrusas habían atacado sin piedad, por lo que las lesiones en su cerebro no eran leves. Aunque su cerebro ya se había restaurado tras obtener el núcleo, el daño en su memoria era inevitable. En aquel entonces, la captura de la base por parte de los humanoides irregulares fue extremadamente rápida, hasta el punto de que la base no sufrió muchos daños. Por lo tanto, incluso sin ninguna protección, la central nuclear subterránea funcionó pacíficamente durante casi 100 años y parecía que aún podía seguir funcionando. Las luces de emergencia de la base, por supuesto, demostraban sin cesar la fiabilidad de la calidad militar. Su poseía algunos conocimientos económicos superficiales y comprendía que este grado de fiabilidad y calidad significaba varias veces, o incluso varias decenas de veces, los costos normales de producción, y a partir de esto, se podía ver cuánto se habían invertido en el Proyecto Trono Helado. Conier, al menos, no mintió en este punto. Trono Helado era sin duda uno de los proyectos más importantes de la federación antes de la guerra. Después de varias décadas, no quedaban demasiadas cosas de valor en la base de investigación. Los valiosos materiales biológicos del pasado habían perdido su eficacia debido a su caducidad o se habían utilizado en la creación de humanoides y bestias irregulares. Los diversos oligoelementos radiactivos también se habían agotado. Lo que resultó bastante inesperado fue que, cuando Su encontró la computadora de control principal de la base de investigación, descubrió que aún se podía encender y utilizar. Aunque algunos de los dispositivos de almacenamiento de datos habían sufrido daños debido al paso del tiempo, aún quedaba bastante información valiosa. Sin embargo, descubrió con impotencia que esa computadora de control principal era completamente inútil en sus manos. Tanto él como Madeline tenían una gran fuerza de combate, pero eran básicamente unos ignorantes en el campo de la información electrónica. Por su parte, Cirvanas ya había sido designado como la jaula del corazón de la oscuridad desde los 10 años, por lo que no había tenido ninguna oportunidad de estudiar informática. Al final, Su solo consiguió sacar un diario de investigación del nivel más bajo de seguridad, y solo entonces comprendió un poco más sobre el pasado de la base. El diario de investigación lo gestionaba principalmente el asistente de Conier, pero algunas páginas las había escrito el propio Conier. Debido a que se trataba del nivel más bajo de confidencialidad, se trataba principalmente de un memorándum. Sin embargo, a partir de las pocas líneas que se escribían día tras día, Su ya podía vislumbrar un panorama general extremadamente inquietante. Cada 2 semanas llegaba a la base un enorme volumen de mercancías. Estas mercancías incluían todo tipo de valiosos especímenes de investigación que parecían abarcar todas las especies raras de la Tierra, hasta el punto de que incluso había fragmentos genéticos de seres prehistóricos. El número de investigadores formales aumentó continuamente, pasando de unas 30 personas al principio a más de 100 investigadores solamente 1 año después, y finalmente a más de 500. El número de asistentes de investigación era tres veces mayor. Dentro de la base subterránea, el personal de mantenimiento, ingeniería, construcción y administración ya alcanzaba cerca de 1.000 personas. Todos los cónyuges e hijos del personal de investigación fueron trasladados y vivían en la ciudad situada sobre la base, sin permiso para salir de ella. La avalancha de subsidios gubernamentales hizo que el precio de los productos en esta región bajara y bajara, y el salario de los investigadores aquí era 3 veces mayor que el de otros en el campo. En cuanto a la docena de directores de investigación principales, se adoptaron las medidas de protección más estrictas, pero al mismo tiempo se satisfacían todas sus necesidades, incluidas las irrazonables, ilegales e incluso las que violaban la ética humana. Junto con el aumento de la escala de la base, la cantidad de materiales experimentales que se enviaban también aumentó rápidamente. Entre estos llamados materiales experimentales había seres humanos de todas las edades y razas. Después del primer año de la base, cada mes, el consumo de estos “materiales experimentales” alcanzaba varios cientos. La revista científica no mencionaba los detalles concretos de lo que hacían con esos “materiales experimentales”, pero los números de los experimentos no eran un tabú. Solo con la numeración fragmentada, quedaba claro que solo el número de tipos de experimentos realizados con los cuerpos de esos “materiales” superaba los 3.000. Naturalmente, no faltó la crueldad en estos experimentos. Desde la perspectiva de quienes vivieron en esa época convulsa, estos experimentos no podían considerarse gran cosa, hasta el punto de que, si estos “materiales” se hubieran cuidado hasta alcanzar su estado óptimo, con suficiente descanso y nutrientes, se podría incluso utilizar la palabra “benevolente” para describir este proceso. Sin embargo, en la época antigua, se trataba al 100% de un experimento a gran escala con seres humanos, y se llevaba a cabo incluso dentro de la federación, que concedía gran importancia a los derechos humanos. Una vez expuestos, los que ocupaban actualmente el gobierno se verían obligados a dimitir de inmediato, el presidente podría perder su inmunidad judicial y enfrentarse al juicio de la corte de la federación. Según entendía Cirvanas, estos experimentos biológicos se llevaban a cabo en su mayoría sin anestesia, y muchos de ellos se realizaban deliberadamente para poner a prueba los límites de la raza humana. Es fácil imaginar el dolor y el sufrimiento que este proceso conllevaba. Mientras tanto, Cirvanas experimentó personalmente experimentos similares en demasiadas ocasiones, la mayoría de ellos con el fin de fortalecer el cuerpo, pero una pequeña parte para poner a prueba la resistencia de “la jaula”. Después de todo, una vez implantado el corazón de la oscuridad, podía despertar en cualquier momento. En ese momento, el portador sufriría un dolor cercano a los límites que el cuerpo humano podía soportar. Sin una voluntad firme, el portador caería bajo el control total del corazón de la oscuridad y, a partir de ese momento, la raza humana no podría controlar la aparición del demonio. A pesar de que se enfrentaban a tantos riesgos políticos, el Proyecto Trono Helado se llevó a cabo y, según lo registrado en el diario, la cantidad de fondos que recibió el proyecto siguió aumentando. Aunque la federación era uno de los organismos económicos más grandes de la Tierra, la cantidad de problemas presupuestarios que planteaba un proyecto de esta envergadura era algo casi imposible de cubrir. Sin embargo, durante 10 años, Trono Helado avanzó sin problemas, y la escala del proyecto llegó a ser incluso más de 10 veces superior a la prevista inicialmente. Uno puede imaginar cuántos de los altos cargos de la federación y líderes políticos coincidían en la importancia de este proyecto.

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domingo, 15 de marzo de 2026

CCG - Capítulo 739


Capítulo 739
El Sabio: ¿Por Qué Soy Tan Asombroso?
Traducción y corrección: Radak
Edición: Radak, Sho Hazama
Esta vez, tenía mucho tiempo. Por eso, Song Shuhang recurrió a su potente memoria para anotar esta versión de la ❮Poesía en Prosa Que Templa el Carácter del Sabio❯ escrita con caracteres antiguos. Ahora, no tendré que preocuparme incluso si me arrastran nuevamente a ese espacio infinito de pruebas sustitutorias, pensó Song Shuhang. Aun así, ese espacio infinito de pruebas sustitutorias no apareció. Poco después, el cuerpo abierto de la Montaña de Innumerables Libros comenzó a cerrarse lentamente. Justo cuando se cerraba, la Montaña de Innumerables Libros gritó y forcejeó. ¡¿Qué demonios estaba pasando?! ¿Desde cuándo su cuerpo se había vuelto así? ¿Se había convertido inesperadamente en un libro enorme? ¿Quién le había realizado esta cruel transformación mientras dormía profundamente? —La montaña se cerró de nuevo... Pero ¿qué pasa con el Estanque Tranquilo de la Sabiduría? —Song Shuhang miró a su alrededor, sin ver ningún “Estanque Tranquilo de la Sabiduría”. La Montaña de Innumerables Libros se había volcado, y se había producido un cambio repentino y extraño. En tal caso, el Estanque Tranquilo de la Sabiduría también debería haber aparecido, ¿verdad? ¡Y, sin embargo, no aparecía por ninguna parte! ¿Era posible que tuvieran que satisfacer también otras condiciones para que apareciera el Estanque Tranquilo de la Sabiduría? Eso es realmente problemático... Si uso mi “técnica de evaluación secreta” para evaluar la Montaña de Innumerables Libros, ¿obtendré alguna pista? No, eso no funcionaría. Song Shuhang aún se veía afectado por esas 88,888 voces en su mente de vez en cuando. Al mismo tiempo, su comprensión de la técnica de evaluación era cada vez mejor, e incluso el precio que tenía que pagar se había vuelto mucho menos duro. Aun así, si él evaluara algo como la Montaña de Innumerables Libros, que era gigantesca, había existido por mucho tiempo y ocultaba todo tipo de secretos... ¡Podría perder tanta sangre que podría morir directamente! Song Shuhang tiró disimuladamente de su guante. Por su seguridad, sería mejor que se olvidara de evaluar la Montaña de Innumerables Libros. Quizás simplemente no había ningún destino entre él y el Estanque Tranquilo de la Sabiduría...
❄️❄️❄️
Pero justo en ese momento, los ojos del cercano Monarca Verdadero Fuego Eterno de repente se iluminaron. Sacó un papel y un pincel y comenzó a escribir algo rápidamente. Empezó con la ❮Poesía en Prosa Autocultivada del Sabio❯ y, tras unos segundos, el Monarca Verdadero Fuego Eterno la había escrito por completo en el papel. Después, fue el turno de la ❮Poesía en Prosa Que Templa el Carácter del Sabio❯ Una vez que terminó de escribir los dos textos, el Monarca Verdadero Fuego Eterno permaneció en su lugar con las manos cruzadas detrás de la espalda, mirando a lo lejos la Montaña de Innumerables Libros. —¿Eh? ¿El Superior Fuego Eterno ha descubierto cómo resolver el misterio? —murmuró Song Shuhang. No era solo él... Los superiores del Grupo Número Uno de las Nueve Provincias también estaban esperando expectantes que algo sucediera. Luego, el Monarca Verdadero Fuego Eterno levantó sus manos, y los dos trozos de papel con los caracteres antiguos escritos arriba comenzaron a flotar en el aire. Al instante siguiente, la Montaña de Innumerables Libros, que gritaba y forcejeaba, se calmó de repente. Luego, su voz cambió, volviéndose impasible e indiferente. La Montaña de Innumerables Libros comenzó a hablar, recitando en voz alta la ❮Poesía en Prosa Autocultivada del Sabio❯ y la ❮Poesía en Prosa Que Templa el Carácter del Sabio❯. Mientras recitaba las dos piezas de poesía en prosa, los caracteres antiguos correspondientes de la ❮Poesía en Prosa Autocultivada del Sabio❯ y la ❮Poesía en Prosa Que Templa el Carácter del Sabio❯ que el Monarca Verdadero Fuego Eterno había escrito en los papeles se iluminaron. Pero eso no fue todo. Finalmente, los antiguos caracteres se convirtieron en una masa de luz dorada que saltó del papel y comenzó a flotar en el aire. La Montaña de Innumerables Libros hablaba muy lentamente, y le tomó tres minutos terminar de leer en voz alta los dos textos antiguos. En el aire, los caracteres antiguos de los dos textos se condensaron, transformándose en dos bolas de luz dorada deslumbrante y cegadora. ¡Algo va a pasar pronto!, pensaron los compañeros daoístas del Grupo Número Uno de las Nueve Provincias.
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Los antiguos caracteres de ambos textos se volvían cada vez más brillantes. Al final, la luz dorada se derritió, transformándose en un charco de luz. El estanque de luz flotaba en el aire a una altura de cinco metros. ¿Este era el tan llamado Estanque Tranquilo de la Sabiduría? —¿Eh? ¡El fondo de ese estanque de luz es en realidad la entrada a otra dimensión! —El Venerable Blanco comprendió de inmediato la verdadera naturaleza del “Estanque Tranquilo de la Sabiduría”. Por lo que parece, era posible ir a otro lugar después de saltar en el “Estanque Tranquilo de la Sabiduría”. Justo en ese momento, el Monarca Verdadero Fuego Eterno se inclinó ante el Venerable Blanco y los demás y dijo: —¿Están interesados en acompañarme a explorar este lugar? —¿Está realmente bien? —Dijo el Venerable Blanco con una sonrisa. Después de todo, era un tesoro que pertenecía a la facción académica, y era algo inapropiado que extraños como ellos se involucraran. El Monarca Verdadero Fuego Eterno sonrió levemente y dijo: —No hay problema. Quizás fue el destino. —Ya que el Superior Fuego Eterno estuvo de acuerdo, no nos andaremos con rodeos. —El Joven Maestro Asesino de Fénix sonrió levemente. Sostuvo el barril de vino en una mano y saltó hacia el Estanque Tranquilo de la Sabiduría. Quería entrar al otro lado antes de que el Monarca Verdadero Fuego Eterno cambiara de opinión. Poco después, el Hada Lichi, el Cultivador Libre del Río del Norte y el Monarca Verdadero Templo del Lago Antiguo también siguieron los pasos del Joven Maestro Asesino de Fénix, procediendo hacia ese “Estanque Tranquilo de la Sabiduría” hecho de luz. Los cuatro saltaron suavemente dentro del estanque. Pero al instante siguiente, atravesaron la luz del estanque y aterrizaron en el suelo. No pudieron llegar al lugar situado al otro lado del "Estanque Tranquilo de la Sabiduría". —¿Eh? —El Joven Maestro Asesino de Fénix se sorprendió. Podía sentir claramente que había otra dimensión al otro lado del estanque de luz. Sin embargo, no habían podido entrar en contacto con este estanque, y la dimensión del otro lado les parecía una ilusión. —Interesante... Déjenme intentarlo. —El Venerable Blanco sonrió suavemente. Él también llegó junto al estanque y se zambulló. —Whizz~ —Pero justo en ese momento, el portal en el fondo del estanque se abrió y el Venerable Blanco logró ingresar con éxito al espacio del otro lado. —Qué extraño... —dijo con curiosidad el Joven Maestro Asesino de Fénix. Luego, intentó de nuevo saltar al Estanque Tranquilo de la Sabiduría. Pero, al igual que antes, su cuerpo lo atravesó y no pudo entrar a la dimensión del otro lado. El Cultivador Libre del Río del Norte dijo: —¿Quizás se requiere cierta fuerza para entrar? Por ejemplo, solo quienes han alcanzado el Séptimo Nivel del Reino Venerable, o un reino superior, pueden entrar. —No puede ser, ¿verdad? ¡Si no, solo el Venerable Blanco podrá entrar a ese lugar! —Dijo el Monarca Verdadero Desastre con pesar. Song Shuhang reflexionó un momento y frunció el ceño. No, probablemente no era así. Si solo quienes habían alcanzado la Séptima Etapa o un reino superior podían entrar, ¿por qué el "erudito brillante" le contaría este asunto relacionado con el "Estanque Tranquilo de la Sabiduría" a un cultivador de la Tercera Etapa como él? —Lo intentaré —dijo Song Shuhang. Después, saltó hacia arriba y llegó al Estanque Tranquilo de la Sabiduría. —Whizz~ —Cuando cayó, la puerta espacial en el fondo del estanque se abrió y él voló hacia el otro lado. Song Shuhang también había logrado llegar con éxito al otro lado. El Joven Maestro Asesino de Fénix se levantó los lentes y dijo: —¡El pequeño amigo Shuhang también logró entrar! Siendo tal el caso, la condición para entrar a esa dimensión del otro lado no estaba relacionada con la “fuerza”. —Como la condición no tiene nada que ver con la fuerza, déjenme intentarlo también. —El Monarca Verdadero Fuego Eterno se inclinó ante los diversos compañeros daoístas y saltó hacia el Estanque Tranquilo de la Sabiduría. En el momento siguiente, él también entró en ese espacio del otro lado. Los compañeros daoístas del Grupo Número Uno de las Nueve Provincias fueron momentáneamente incapaces de entender cuáles eran los requisitos para ingresar a ese espacio. Así pues, todos aquellos que estaban interesados simplemente saltaron al interior del Estanque Tranquilo de la Sabiduría. Al final, solo dos compañeros daoístas lograron ingresar a ese espacio al otro lado del estanque: el Monarca Verdadero Desastre y Académico Burla Borracha. El Monarca Verdadero Grulla Blanca, que quería seguir al Venerable Blanco, también fue rechazado por el Estanque Tranquilo de la Sabiduría, y todavía estaba enojado por eso.
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—El Superior Blanco, el pequeño amigo Shuhang, el Superior Fuego Eterno, el Monarca Verdadero Fuego Eterno, el Académico Melena Borracha... ¿Qué tienen en común estos compañeros daoístas? —El Joven Maestro Asesino de Fénix sostuvo su barbilla y reflexionó. El Señor de la Cueva Lobo de Nieve dijo: —¿Todos son hombres? —Compañero Daoísta Lobo de Nieve, tus palabras ofendieron a todos los compañeros daoístas aquí presentes. —La comisura de la boca del Joven Maestro Asesino de Fénix se levantó. —¡Cof, no me refería a eso! —Explicó rápidamente el Señor de la Cueva Lobo de Nieve. El Cultivador Libre del Río del Norte reflexionó por un breve momento y luego dijo: —¿Quizás sea porque saben algo o tienen algo con ellos que los califica para ingresar a ese lugar? Los ojos de Dieciséis del Clan Su se iluminaron de repente. —Este es el territorio de la facción académica, y si hay algún requisito, debe ser para los académicos. Cuando la Montaña de Innumerables Libros se abrió hace un momento, la ❮Poesía en Prosa Autocultivada del Sabio❯ y la ❮Poesía en Prosa Que Templa el Carácter del Sabio❯ estaba escrita en sus páginas. Siendo así, ¿es posible que se necesite conocer ese texto antiguo para entrar al espacio del otro lado? La suposición de Dieciséis tenía sentido. Sin embargo, el Hada Lichi refutó esta teoría. —También anoté la ❮Poesía en Prosa Que Templa el Carácter del Sabio❯ pero aun así no pude entrar. El Joven Maestro Asesino de Fénix dijo: —¿Quizás no solo necesites conocer la ❮Poesía en Prosa Que Templa el Carácter del Sabio❯, sino también la ❮Poesía en Prosa Autocultivada del Sabio❯ que el Monarca Verdadero Fuego Eterno escribió antes? Es probable que se deba conocer ambos textos antiguos para obtener los requisitos de entrada. —Si ese es el caso, ¡necesitamos encontrar un erudito y pedirle que nos enseñe esos dos textos antiguos para intentarlo! —dijo el Hada Lichi. —¿Buscan a un erudito? Casualmente traje uno conmigo. —La voz de Siete del Clan Su resonó en el cielo. Al instante siguiente, aterrizó en el suelo, y había otra persona detrás de él. Era el hijo único del Monarca Verdadero Fuego Eterno, el "Erudito del Sable", Su Wenqu. Anteriormente, Siete había ido a desafiar a los diversos expertos académicos de la Ciudad Nube Blanca. Tras enfrentarse a varios, el "Erudito del Sable" Su Wenqu también se emocionó y decidió subir al escenario para desafiar a Siete del Clan Su. Sin embargo, aún no habían comenzado su batalla cuando Siete escuchó el sonido de una explosión que se transmitía desde el lugar de filmación. Preocupado por los compañeros daoístas del Grupo Número Uno de las Nueve Provincias, acudió de inmediato. El Compañero Daoísta Su Wenqu le insistió acompañarlo, así que Siete lo trajo también. Al ver a Su Wenqu, la comisura de la boca de Dieciséis del Clan Su se alzó. —Compañero daoísta, nos volvemos a encontrar. —Jaja, sí. ¡Qué coincidencia! —Su Wenqu forzó una sonrisa, algo avergonzado. El Hada Lichi dio un paso adelante y preguntó: —Hermano menor de la facción académica, ¿conoces la ❮Poesía en Prosa Autocultivada del Sabio❯ y la ❮Poesía en Prosa Que Templa el Carácter del Sabio❯? —Por supuesto. No hay discípulo erudito que no conozca esos dos textos —asintió Su Wenqu, el «Erudito del Sable». —¡Genial! —El Hada Lichi sonrió dulcemente y dijo—. En ese caso, ¿el pequeño amigo puede enseñarnos la ❮Poesía en Prosa Autocultivada del Sabio❯ y la ❮Poesía en Prosa Que Templa el Carácter del Sabio❯? —¡Claro, no hay problema! —Asintió de inmediato el Erudito del Sable.
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Mientras tanto. El Superior Blanco, el pequeño amigo Shuhang, el Monarca Verdadero Fuego Eterno, el Monarca Verdadero Desastre y el Erudito Puna Borracha habían ingresado a ese espacio al otro lado del Estanque Tranquilo de la Sabiduría. Este espacio era tan grande como una sala y no había mecanismos ocultos ni trampas en su interior. En ese espacio estaba sentado un erudito de aspecto corriente. Como si hubiera presentido su llegada, el erudito abrió los ojos y echó un vistazo a los presentes. Luego, abrió la boca y, de repente, dijo: —Por fin ha llegado alguien. Song Shuhang hizo una reverencia y dijo: —Hola, Superior. Sin embargo, el erudito no le respondió a Song Shuhang. Simplemente levantó la cabeza con calma y comenzó a recordar algo. —Mi viejo e inservible yo no tenía parangón bajo los cielos, con una fuerza capaz de suprimir a todos los seres vivos del universo. No tardó mucho en que todos empezaran a llamarme “Sabio” —dijo el erudito en voz baja—. El día en que nació mi viejo e inservible yo, aparecieron presagios auspiciosos que eclipsaron el cielo y la tierra... —... —Song Shuhang.

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