Capítulo 0135
La Persecución
Traducción y edición: Sho Hazama
Corrección: Lord
Corrección: Lord
En ese momento, la costa occidental de la Gran Región Occidental del Imperio ya se había convertido en un campo de batalla debido a la devastación causada por los 300 Grandes Guerreros de García. La mayoría de ellos se habían dividido en innumerables grupos pequeños de entre 3 y 5 personas. Se dispersaron por todo el territorio y causaron grandes daños, quemaron aldeas, mataron a personas y saquearon.
Las habilidades de estos Grandes Guerreros de García no eran comparables a las de los Caballeros del Imperio, ya que no habían logrado transmitir sus conocimientos de artes marciales en García.
Pero ahora se daba una situación que nunca antes había ocurrido, el envío de un número tan grande de personas para llevar a cabo una batalla a gran escala. Y pensar que habían sido capaces de someter a la Guarnición Occidental, compuesta por más de 100 personas.
Por lo tanto, tuvieron que solicitar el apoyo de la Real Academia. De hecho, no se trataba solo de la Real Academia de Kirst. También había otras 2 prefecturas que habían enviado a sus propios Caballeros.
Después de todo, todas las Reales Academias eran escuelas que entrenaban a la próxima generación de Caballeros. Ahora que los estudiantes habían sido movilizados, el aterrador potencial bélico del Imperio se hizo evidente de inmediato.
Pero dado que García se había dividido en decenas de equipos de Guerreros para sembrar el caos por todas partes, el Imperio no pudo detener esto en un plazo breve.
A pesar de ello, la mayoría de las ciudades estaban a salvo gracias al apoyo de tantos Caballeros y Caballeros Modelo. Quienes se encontraban en peligro eran las aldeas que carecían de suficientes capacidades defensivas.
Después de todo, se decía que había 10.000 Caballeros y 5.000 Caballeros Modelo en todo el Imperio. La batalla a la que se enfrentaba la Guarnición Occidental se consideraba un asunto de poca importancia para el Imperio, pero era un desastre total para muchos plebeyos de los estratos más bajos.
* * *
Fang Xingjian salió de la Real Academia y comenzó a correr en dirección al pueblo de pescadores. Sin embargo, lo único que vio fueron ruinas.
Luego se apresuró hacia las aldeas de los alrededores y, a continuación, fue testigo de cómo más de 10 de ellas habían sido reducidas a cenizas. Finalmente, tras un rato, se topó con algunos sobrevivientes y, después de confirmar que se trataba efectivamente de actos cometidos por Mumukeya y sus hombres, comenzó a correr hacia el oeste a gran velocidad.
Su velocidad ya era alta desde el principio. Aunque no pudiera correr a toda velocidad durante mucho tiempo, su ritmo de carrera sería, como mínimo, comparable al de los autos en la autopista. Todo su cuerpo estaba impulsado por corrientes de Qi de espada y, con un suave salto, volaba decenas de metros. Cada vez que sus corrientes de Qi de espada se agotaban, con un simple movimiento de su mano se generaban más de 10 corrientes nuevas.
Al mismo tiempo, hasta un centenar de espadas de acero lo seguían, emitiendo suaves silbidos. Era como una flecha afilada, atravesando rápidamente el bosque y sorprendiendo a innumerables aves.
En el camino, comía raciones secas cada vez que sentía hambre, bebía agua de los arroyos cada vez que tenía sed y tomaba un descanso de 10 minutos después de correr durante 2 horas. Esto aseguraba que su fuerza física se mantuviera constantemente en su nivel óptimo y, aunque avanzaba a gran velocidad, no se topó con ninguna batalla en el camino.
Cuando llegó la mañana siguiente, ya había atravesado montañas y barrancos, llegando a una zona de terreno bajo.
Resonaron los aullidos de los lobos. Mientras Fang Xingjian corría a toda velocidad por el bosque, de repente aparecieron unos cuantos lobos detrás de él. Eran enormes, cada uno con una longitud de al menos 4 o 5 metros.
Hace 1 año, cuando Fang Xingjian se había topado con bestias feroces, lo único que podía hacer era correr. Pero ahora, al encontrarse con estos enormes lobos, solo pudo esbozar una leve sonrisa.
Mientras estaba en el aire, giró repentinamente la parte superior de su cuerpo. Al girar la cabeza hacia ellos, blandió su espada larga. Un Qi de espada de color blanco y extremadamente afilado salió disparado hasta una distancia de 100 metros, como un rayo láser.
Al instante siguiente, los enormes lobos quedaron destrozados en pedazos. Decenas de árboles gigantescos también cayeron con un fuerte estruendo. Solo estos pocos lobos gigantes le proporcionaron a Fang Xingjian un 0,5% de experiencia. Actualmente, en el nivel 10, su experiencia estaba en el 11,3 %. La mayor parte la había obtenido gracias a las matanzas que había realizado ese día.
Esta era también la primera vez que mataba bestias para subir de nivel. En cuanto a los de la Banda de la Serpiente Venenosa de antes, la experiencia obtenida de esos vagos inútiles ni siquiera se comparaba con la que obtenía al entrenar una serie de técnicas de espada.
‘Como era de esperarse, subir de nivel cazando bestias feroces no es muy rápido. Se tarda demasiado en encontrarlas. Me pregunto cuánta experiencia puedo ganar matando a los Guerreros.’
Fang Xingjian aterrizó suavemente frente a los cadáveres de los lobos y miró hacia ese montón de carne. Había decidido comérselos para la cena.
Justo en ese momento, sus orejas se movieron ligeramente y escuchó sonidos de llanto. Al girar la cabeza, pudo ver humo negro que de vez en cuando se elevaba hacia el cielo desde la lejana cordillera que tenía a sus espaldas. Fang Xingjian entrecerró ligeramente los ojos y se formaron fuertes ráfagas de viento. Al instante siguiente, ya había desaparecido junto con la mitad del cadáver de un lobo.
En una aldea con unos 100 habitantes, aún quedaban algunas casas en llamas. La mayoría de las demás ya se habían convertido en cenizas. Más de 10 ancianos y niños pequeños estaban arrodillados a la entrada de la aldea, llorando a gritos.
Fuertes ráfagas de viento barrieron el lugar y Fang Xingjian apareció ante ellos. Al mismo tiempo, se oyeron ligeros crujidos y hasta un centenar de espadas de acero ya se habían clavado en el suelo.
Un niño de unos diez años gritó en voz alta.
- ¿Tú... tú eres un Caballero?
Fang Xingjian lo ignoró y observó detenidamente los alrededores. Al ver algunos cadáveres con los órganos al descubierto, no pudo evitar fruncir el ceño.
- ¿Esto lo hicieron los de García?
- ¡No son humanos! ¡Son bestias!
Exclamó de repente la multitud enfurecida. Más de diez ancianos y niños se arrodillaron ante Fang Xingjian mientras gritaban.
A primera hora de esa mañana, 4 de los Grandes Guerreros de García habían irrumpido en la aldea, matando a todo el que veían, sin importar si eran hombres o mujeres. Masacraron indiscriminadamente, violaron a las mujeres y quemaron el lugar. Fang Xingjian se acercó a uno de los cadáveres y descubrió que se trataba de una mujer embarazada a quien le habían arrancado a la fuerza al bebé de su vientre mientras aún estaba viva.
La gente de García era más ignorante que la del Imperio. Su condición era como si permanecieran en una etapa primitiva, como si fueran de una tribu. Sus Grandes Guerreros que invadían tierras ajenas eran aún más brutales.
- ¿Hace cuánto tiempo se habían ido?
- Un poco más de 1 hora. Señor, por favor, ayúdenos a vengarnos.
La piel del joven que habló estaba muy bronceada y, a pesar de su corta edad, sus manos ya estaban llenas de callos. Tenía los ojos inyectados en sangre, llenos de terror, conmoción y sed de venganza. Fang Xingjian le asintió y preguntó.
- ¿Quién de ustedes conoce el camino?
Exclamó un niño.
- ¡Yo! Siempre andaba con mi papá a cazar por la zona. Conozco muy bien el lugar.
Fang Xingjian dejó en el suelo la mitad del cadáver del lobo que llevaba y dijo con naturalidad.
- Ayúdame a asar esta carne. Volveré en un momento.
Al instante siguiente, sin llevarse consigo aquellas espadas de acero, agarró al niño y se convirtió en una brisa, desapareciendo sin dejar rastro. Los ancianos y los niños se quedaron mirándose unos a otros, sin saber qué hacer. El niño al que Fang Xingjian había agarrado lanzaba una serie de gritos aterrorizados. Cuando Fang Xingjian se detuvo, el niño se dio cuenta de que ya se encontraba en la cima de una de las montañas a las afueras de la aldea.
- ¿Hacia dónde se fueron?
El niño miró a su alrededor y luego señaló hacia el noroeste y dijo en voz alta.
- ¡Ahí! ¡Se dirigieron hacia el Barranco de la Cabra Montés!
Al instante siguiente, las imágenes del entorno se transformaron, pasando a gran velocidad como si uno estuviera contemplando el paisaje desde un caballo al galope. Pero esta vez, el niño aguantó las molestias y no gritó.
Sin embargo, su condición física era demasiado débil y Fang Xingjian tuvo que detenerse para dejarlo descansar tras recorrer una corta distancia. Mientras tanto, aprovechó para verificar la dirección en la que iban.
Tras más de media hora de moverse y detenerse constantemente, Fang Xingjian bajó al niño. El niño ni siquiera podía mantenerse en pie por sí solo. Le invadió un mareo y se desplomó al suelo mientras murmuraba.
- Está... está bien... aún puedo aguantar...
Fang Xingjian le echó un vistazo al joven y le dijo con calma.
- Ya los hemos alcanzado. Espera aquí.
Al segundo siguiente, el cuerpo de Fang Xingjian dejó una estela de imágenes residuales mientras salía corriendo.
Si encuentras errores déjanos las correcciones en un comentario abajo, servirán para mejorar la calidad de la serie.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario