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domingo, 26 de julio de 2026

CCG - Capítulo 863


Capítulo 863
¿Quieres Poder?
Traducción y corrección: Radak
Edición: Radak, Sho Hazama
—Hermano Mayor Shuhang, ¿ese es un enemigo tuyo? —Preguntó Guoguo con curiosidad. —En realidad no, solo alguien que tuvo algún problema conmigo en el pasado —dijo Shuhang con una sonrisa. —¿Eso significa que van a matar al Hermano Mayor Shuhang? —Preguntó Loli Zhu con curiosidad. —¡Cómo es posible! Como mucho, me darán una paliza. ¿Acaso esperaban que me golpearan hasta dejarme gravemente herido para que ustedes pudieran huir y hacer lo que quisieran? —Preguntó Shuhang. Guoguo dijo: —¡Por supuesto que no! ¡Solo nos preguntábamos si debíamos ayudar al Hermano Mayor Shuhang a resolver este problema! Hermano mayor, no debería proyectar sus malos pensamientos en personas de buen corazón como nosotros. Pero justo en ese momento, el chantajista miró fijamente a los tres niños desobedientes y les dijo: —Cállense. Será mejor que ustedes tres no hagan ruido. Luego, miró fijamente a Shuhang y dijo: —Ya que somos hombres, seamos directos. ¿Cuál de tus manos quieres que te rompa? Además, diles a esos tres niños que se aparten. Jamás lastimo a los niños. El chantajista también tenía un límite en cuanto a sus ganancias. —De acuerdo, también estoy de acuerdo en que es mejor que los niños no vean escenas violentas. Ustedes tres espérenme aquí. —Shuhang les dijo a Guoguo y a las demás. Tras decir esto, Shuhang se dirigió a otro callejón, aún más pequeño, junto al chantajista y aquellos otros hombres de aspecto feroz. Una tragedia estaba a punto de desatarse allí dentro. Guoguo dijo: —¿El Hermano Mayor Shuhang va a matarlos? Shi dijo: —Estoy segura de que no. Al fin y al cabo, son solo un grupo de personas corrientes, y probablemente solo les dará una lección, ¿verdad? Zhu dijo: —Qué envidia. ¿Por qué nadie vino a buscarnos problemas como hicieron con el Hermano Mayor Shuhang hace un momento? Nunca me han rodeado ni amenazado. Tras oír esas palabras, los ojos de Guoguo se iluminaron al instante. Solo los cielos sabían qué idea repentina se le había ocurrido a su cabecita.
❄️❄️❄️
En el callejón contiguo. El actual Shuhang no tenía mucho interés en luchar contra esos rufianes. Después de todo, ya era un cultivador de la Tercera Etapa, y luchar contra esa gente común no le reportaría ningún beneficio; sería aburrido e inútil. Por supuesto, dado que la otra parte simplemente se estaba disparando en el pie, no se le podía culpar a Shuhang por lo que iba a hacer. —Chico, ¿ya decidiste cuál de tus manos quieres entregar? ¿La derecha o la izquierda? —Dijo el chantajista mientras palmeaba el tubo de acero que sostenía en su mano. En cuanto a los demás hombres, rodearon a Shuhang. —Hmm… Independientemente de la izquierda o la derecha, ambas son muy útiles. Por lo tanto, no quiero renunciar a ninguna de ellas. —Poco después, Shuhang adoptó una expresión seria y dijo—. En fin, déjame darte un consejo. Últimamente he estado entrenando muy duro y puedo enfrentarme fácilmente a cien personas como tú yo solo. Shuhang ya se mostraba modesto con estas cifras. —¡Bastardo arrogante! —Dijo el chantajista con rabia. Posteriormente, blandió el tubo de acero que tenía en las manos y atacó a Shuhang. Cuando los rufianes se enfrentaban, además de su experiencia en el campo de batalla, lo más importante era el impulso. Su objetivo era dominar al enemigo con su impulso y derribarlo con un solo ataque. Shuhang extendió la mano y, con un suave movimiento, le arrebató fácilmente el tubo de acero al chantajista. Luego, movió ligeramente el cuerpo hacia un lado y estiró la pierna, haciendo que el chantajista cayera al suelo. Shuhang sonrió levemente y sostuvo el tubo de acero entre sus manos, haciendo fuerza en sus brazos. ¡Quería mostrarles a esos rufianes cómo retorcer un tubo de acero con las manos desnudas y convertirlo en un buñuelo! Tras presenciar la escena, al chantajista se le ensancharon los ojos. Al fin y al cabo, él mismo había traído aquel tubo de acero y sabía que era auténtico. Su dureza era impresionante. Y, sin embargo, ¡este joven había retorcido el tubo de acero con sus propias manos, convirtiéndolo en una especie de buñuelo! ¡Aunque se masturbara durante cien años, no lograría alcanzar esa fuerza en los brazos! —Te lo recuerdo de nuevo. Últimamente he estado entrenando duro. —Tras retorcer el tubo de acero, Shuhang lo arrojó despreocupadamente a un lado. Luego, se preguntó si debía ser más suave o aplicar más fuerza en su siguiente movimiento... Pero mientras estaba absorto en sus pensamientos, el cuerpo de Shuhang se paralizó de repente. Después, sin perder tiempo, se lanzó hacia adelante como un tigre que se abalanza sobre un rebaño de ovejas. Tras unos cuantos puñetazos y patadas, el chantajista y sus amigos yacían en el suelo, aullando de dolor. Tras darles una paliza a esos tipos, Shuhang se dio la vuelta y salió del pequeño callejón, llevando a los tres niños desobedientes a la zona de la calle Luo Xin.
❄️❄️❄️
El chantajista y sus compañeros yacían en el suelo, gimiendo de dolor sin cesar. Shuhang había controlado su fuerza. Les causó mucho dolor, pero ninguno resultó gravemente herido. No podrían levantarse de la cama durante unos días, pero no les quedarían lesiones internas. —¡Maldita sea! —Dijo el chantajista apretando los dientes y revolcándose en el suelo de dolor. Esta vez, realmente habían decidido estrellarse contra una roca. El bando contrario era un auténtico experto en artes marciales, y no les supondría ningún problema derrotar a cien personas como ellos. Sin embargo, su corazón seguía lleno de odio y frustración. Hace tres meses, aquel joven le robó todo el dinero que tenía, obligándolo a pasar frío y hambre durante bastante tiempo. Luego, cuando finalmente logró encontrar al culpable y estaba a punto de vengarse, quedó completamente destrozado. —Si tan solo fuera más fuerte y tuviera el poder de derrotar a ese tipo... —Este pensamiento cruzó por su mente. Pero justo en ese momento, una voz ilusoria resonó en los oídos del chantajista. —¿Anhelas poder? Aquel sonido ilusorio era indistinto, cercano y lejano a la vez, masculino y femenino, joven y viejo. Era un sonido muy extraño que poseía un poder misterioso y hechizante. Tras oírlo, el corazón no podía evitar conmoverse. El chantajista aún intentaba comprender el significado de esas palabras cuando, inconscientemente, soltó: —No, gracias... ¡Anhelo ver tetas! —Hoy en día, los jóvenes se ven muy influenciados (a veces, de forma negativa) por los diversos memes que circulan por Internet. En ocasiones, el contenido de estos memes se convertía en parte de la vida cotidiana de estos jóvenes. Así, tras escuchar la frase "¿Anhelas el poder?", el chantajista respondió instintivamente: "¡No, anhelo ver tetas!", que era la segunda parte de este meme chino. La voz ilusoria hizo una pausa por un instante. En ese momento, realmente estaba pensando en darse la vuelta y marcharse, sin prestarle más atención a este idiota que solo podía pensar en tetas. Por suerte, logró controlar su ira y no se rindió. Tras un breve instante, la voz ilusoria le volvió a susurrar al oído del chantajista: —¿Anhelas poder? ¿Quieres convertirte en el protagonista de este mundo? ¿Quieres vengarte de tus enemigos? ¿Deseas pisotear a tus enemigos, aplastándolos sin piedad? Esta vez, la voz ilusoria pronunció todas las palabras seductoras de su arsenal de una sola vez para evitar que este idiota diera otra respuesta que le hiciera vomitar un chorro de sangre. ¿Convertirse en el protagonista de su mundo? Esta frase impactó profundamente al chantajista. Sin embargo, seguía algo confundido. —¿Poder? ¿Acaso este poder me permite retorcer un tubo de acero con mis propias manos, convirtiéndolo en un buñuelo? —Preguntó el chantajista. Inspirado por la hazaña de Shuhang, ¡creyó que retorcer un tubo de acero de esa manera era sinónimo de poder! —Por supuesto, y la cosa no termina ahí. —La voz ilusoria seguía tentándolo. Al mismo tiempo, se calmó un poco; este idiota finalmente había caído en la trampa. El chantajista volvió a preguntar: —¿Este poder me permitirá derrotar a ese tipo que me golpeó hace un momento? —Mientras consigas este poder, podrás derrotar a diez de ellos con una sola mano. —La voz ilusoria seguía tentándolo. Los ojos del chantajista se iluminaron al instante. Pero tras reflexionar un momento, preguntó: —Siendo así, ¿qué precio debo pagar para obtener este poder? ¿Tengo que salvar el mundo o algo parecido? La voz ilusoria hizo una pausa de nuevo. —No tienes que pagar nada. Está bien, siempre que puedas recuperar un tesoro para mí algún día en el futuro —respondió la voz ilusoria. El chantajista reflexionó un momento y dijo: —¿Cómo puedo creerte? ¿Y cómo me daras este poder? —Baja la cabeza y mira. ¿Qué ves? —Continuó la voz ilusoria. El chantajista siguió las instrucciones y bajó la cabeza, mirando al frente. Poco después, vio algo parecido a un punto negro que aparecía en el aire. El punto negro absorbía la energía del cielo y de la tierra, y un sinnúmero de partículas negras de luz se congregaban a su alrededor. Era como una masa de arena fina que se acumulaba lentamente. Al final, esos puntos negros se condensaron y formaron un anillo que parecía estar hecho de cristal negro. Al chantajista se le ensancharon los ojos. ¡Lo que estaba sucediendo era definitivamente algo que escapaba a las capacidades humanas! ¿Era posible que realmente se convirtiera en uno de esos protagonistas de las novelas? —Dime, ¿qué ves? —Continuó la voz ilusoria. —Veo un... Anillo —respondió el chantajista. —Muy bien. Como era de esperar, posees la aptitud de un rey. Solo alguien con esta aptitud puede ver ese objeto. Ahora, extiende la mano y toma ese anillo, póntelo en el dedo. Después de hacerlo, ¡te convertirás en el rey de este mundo! —Continuó la voz ilusoria, tentándolo. —¿Me convertiré en el rey del mundo después de usarlo? —El chantajista extendió la mano y agarró el anillo, diciendo—. Este plan me suena familiar. No empezarás a controlar mi mente después de que me ponga este anillo, ¿verdad…? —No, no lo haré —respondió la voz ilusoria. —En ese caso, ¿podrías decirme si, después de ponerme este anillo, obtendré la capacidad de hacer aparecer una armadura sobre mi cuerpo? —Preguntó el chantajista. Esta vez, la voz ilusoria no respondió. Era inevitable... Por lo que se veía, existía una enorme brecha generacional entre la civilización y los jóvenes de este mundo. Probablemente tendría que recopilar todo el conocimiento relacionado con la juventud cuanto antes. El chantajista frunció el ceño y esperó un rato. Al ver que la voz ilusoria no pensaba responder, no tuvo más remedio que ponerse con cautela el anillo de cristal en el dedo. En realidad, no le importaba convertirse en el protagonista o el rey de este mundo... Mientras pudiera conseguir el poder suficiente para derrotar a ese tipo, todo estaría bien. En el peor de los casos, sellaría el anillo en algún lugar después de darle a ese tipo una buena lección, o usaría el mismo método que se usó en esa película de hace varios años, ❮El Señor de los Anillos❯, y lo destruiría. En cuanto el chantajista se puso el anillo en el dedo, sintió una oleada de poder que brotó del anillo y se vertió en su cuerpo. Todo el dolor que sintió después de la paliza que le dio Shuhang desapareció al instante. No solo desapareció el dolor, sino que su delgada constitución también se fortaleció bastante, y el contorno de sus músculos se hizo visible. Un poder infinito recorrió su cuerpo. Fue una sensación maravillosa. En ese momento, sintió que él solo podría enfrentarse fácilmente a diez copias de sí mismo. En los alrededores, cuando sus compañeros, que gemían de dolor y seguían tirados en el suelo revolcándose, vieron que su amigo chantajista se había levantado de repente, todos se quedaron estupefactos. —Jajaja. —El chantajista se rio de forma extraña. Después, se agachó y recogió el tubo de acero que uno de sus amigos había traído. —¡Aaah! —El chantajista usó todas sus fuerzas e intentó retorcer el tubo de acero. Pero, por desgracia para él, el tubo de acero no se retorció hasta convertirse en una especie de espiral de masa frita... Solo se dobló hasta cierto punto. Sin embargo, el chantajista no perdió la esperanza, ¡porque sentía que su cuerpo se volvía cada vez más fuerte con el paso del tiempo! Si se le daba algo de tiempo, ¡no sería ningún problema doblar fácilmente un tubo de acero dándole diversas formas!

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