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jueves, 3 de septiembre de 2026

PDG Capítulo 89

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Capítulo 0089
Lilia
Traducción y edición: Sho Hazama
Corrección: Lord
Poco después de que Robert se fuera, otro visitante se presentó en la villa de Fang Xingjian. En la sala de entrenamiento, Fang Xingjian estaba practicando las nuevas técnicas de cultivo que había aprendido. La competencia de su clase estaba programada para la tarde, así que seguía aprovechando al máximo ese tiempo para entrenar. Fue entonces cuando comenzaron a oírse ruidos fuertes desde fuera de la villa. Fang Xingjian dejó de blandir su espada y frunció el ceño mientras miraba en la dirección del ruido. Al instante siguiente, un grito agudo y penetrante resonó junto con un estruendo ensordecedor. Una sirvienta estaba gritando. La expresión de Fang Xingjian se volvió severa y salió corriendo en un abrir y cerrar de ojos, dejando tras de sí una fuerte ráfaga de viento. En el patio, una figura baja, de aproximadamente 1,6 metros de altura, se acercó lentamente a él. La puerta metálica que daba al patio yacía retorcida en el suelo, evidentemente destrozada a golpes con fuerza bruta. Una sirvienta de mediana edad gritó sorprendida. - ¡Tú... no puedes entrar! El director ordenó que nadie interrumpa el entrenamiento del Señor. La figura dijo con impaciencia. - Mi padre me pidió que viniera. Si no fuera así, ¿crees que querría estar aquí? - ¿Dónde está Fang Xingjian? He venido a traerle los restos del Caballero. Esa figura gritó tan fuerte como un trueno y, en un abrir y cerrar de ojos, su voz se había extendido por toda la villa. Fang Xingjian frunció el ceño en medio de los fuertes vendavales. Miró la puerta destrozada y a la sirvienta atónita que se había desplomado en el suelo, y luego preguntó fríamente. - ¿Quién eres? ¿Por qué irrumpiste en mi residencia? Pero notó que la figura parecía un poco sorprendida. Era una joven de aproximadamente 1,6 metros de estatura. Solo con ver su rostro, con una cola de caballo y un flequillo bien peinado, se notaba que era extremadamente delicada, como una inocente estudiante de preparatoria. Pero su complexión la hacía parecer muy fuerte. Sus piernas largas y esbeltas llegaban a la altura de la cintura de una chica promedio; sus brazos, con músculos ligeramente marcados, se veían fuertes pero no excesivamente musculosos. Empuñaba una espada gigantesca de aproximadamente 1,5 metros de largo, que de vez en cuando rozaba el suelo con naturalidad. Daba una fuerte impresión de ser una persona rebosante de fuerza. Y, al mismo tiempo, se percibía una ligera contradicción entre su aspecto, a la vez elegante y poderoso. Esta joven era muy bonita, pero al mismo tiempo, ligeramente musculosa. Fang Xingjian no podía dejar de lado la sensación contradictoria que le producía. Al escuchar la pregunta de Fang Xingjian, la joven hizo un puchero y preguntó. - ¿Eres Fang Xingjian? Soy Lilia, la hija del Señor de la Ciudad de Kirst. Mi papá me pidió que te trajera este conjunto de restos de un Caballero. Dicho esto, sin ningún tipo de reparo, le lanzó con grandiosidad una bolsa a Fang Xingjian. Este la atrapó con naturalidad y encontró 2 fragmentos de huesos de brazo, blancos como el jade, dentro de la bolsa de fieltro raída. Aunque tenían la forma de huesos, ambos parecían hermoso jade blanco puro y desprendían un aura apacible. Cuando Fang Xingjian los tomó, incluso sintió una fuerte corriente de aire frío que emanaba de ellos, mientras la temperatura a su alrededor parecía bajar ligeramente. Con solo una mirada se notaba que no se trataba de objetos comunes, sino de los restos de un Caballero Modelo. Y justo cuando Fang Xingjian bajó la cabeza para observar los restos, Lilia soltó un rugido estruendoso como un trueno; la enorme espada de 1,5 metros de largo que sostenía en su mano de repente lanzó ondas sonoras de viento y trueno. Con un salto, asestó un feroz tajo hacia abajo. Fang Xingjian no se movió en absoluto. Ni siquiera la mano con la que acababa de recibir los restos tembló. Con un ligero movimiento de su mano derecha, como si un rayo hubiera surgido de la nada, cegó a todos los presentes, haciendo que cerraran los ojos inconscientemente. Tras un fuerte estruendo, Lilia gritó de dolor. Había salido volando y solo logró detenerse después de dar más de 10 vueltas en el aire. Todos los sirvientes que se encontraban en los alrededores miraron hacia Fang Xingjian, solo para descubrir que no se había movido ni una pulgada. Su espada larga estaba de nuevo en su vaina, lo que los hizo preguntarse si realmente la había desenvainado. Un aldeano ignorante habría considerado este rápido ataque como poderes demoníacos o magia. Lilia se puso de pie con dificultad y estiró un poco los músculos, luciendo perfectamente bien. Sus ojos, fijos en Fang Xingjian, rebosaban de luz. Fang Xingjian también estaba secretamente un poco sorprendido. Había tenido la intención de dejarla inconsciente con ese ataque. Y pensar que no solo se había vuelto a poner de pie, sino que, además, aparte de una ligera alteración en su energía vital y su sangre, parecía estar perfectamente bien. El cuerpo de Lilia parecía tan fuerte como el de una bestia feroz. Lilia soltó una risa maníaca, tomó su enorme espada y volvió a lanzarse al ataque. - ¡Muy bien! ¡Aquí voy otra vez! Las 2 espadas chocaron una vez más a una velocidad que el ojo humano no podía seguir, y Lilia salió volando de nuevo. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de lanzarse hacia adelante otra vez, sintió algo frío en su cuello. Sin darse cuenta, Fang Xingjian ya había aparecido a su lado, con la espada larga en su mano pegada a su cuello. - Tu insistencia se está saliendo de control. Sin embargo, ante las frías palabras de Fang Xingjian, el rostro de Lilia se llenó de emoción mientras decía. - ¡Maestro, por favor, acepta esta reverencia de tu discípula! Fang Xingjian miró a la joven con extrañeza, y ella gritó. - ¡Maestro! ¡Tu técnica con la espada es realmente impresionante! Como era de esperarse de un supergenio que es el primero en convertirse en un Héroe de la Espada Tormenta de Viento en 50 años. Fang Xingjian se dio la vuelta para irse. - No acepto discípulos. - ¡Puedo pagarte una cuota de matrícula de 100 monedas de oro cada semana! Lilia le gritó, y Fang Xingjian se detuvo un instante, pero volvió a seguir su camino. Lilia volvió a gritar. - ¡También te regalaré los 10 Halcones del Viento que le quedan a mi papá! 10 Halcones del Viento. Probablemente podrían agregar un poco más a su atributo de Agilidad a las estadísticas actuales de Fang Xingjian. Cada uno de ellos era extremadamente raro. Eran tesoros preciosos y valiosos que, a pesar de que había gente dispuesta a pagar precios elevados por ellos, la mayoría de las personas no podía conseguirlos. Justo cuando Fang Xingjian estaba considerando si debía darle alguna orientación sobre su arte de la espada, Lilia pareció haber pensado en algo y dijo. - ¡Claro, claro, fue mi papá quien me pidió que te pidiera que me dieras algunos consejos sobre mi arte de la espada. Maestro, ¡incluso tengo aquí mismo la autorización del director! Mientras decía esto, buscó entre sus cosas y finalmente sacó un trozo de carta arrugada. Fang Xingjian frunció el ceño y la tomó. Era, en efecto, una carta del director. Incluso tenía el sello de la Real Academia de Caballeros. En resumen, se indicaba que Lilia tenía permiso para ingresar a la Real Academia todos los días y recibir instrucción en el arte de la espada de parte de Fang Xingjian. Por su parte, Lilia cruzó las manos frente al pecho y miró a Fang Xingjian con gran expectativa. La forma en que levantó la cabeza y lo miró con sus grandes ojos redondos la hacía parecer la hermana menor de Fang Xingjian, o un gatito que espera ansioso a que su dueño le dé de comer. - Está bien, entendido. A partir de mañana, puedes venir por la mañana. Te daré clases de esgrima durante 1 hora, todos los días. - ¡Genial! Lilia dio un salto y se echó a reír a carcajadas. Por su parte, Fang Xingjian le recordó. - No te olvides de traer mañana también los 10 Halcones del Viento que le quedan a tu papá. Lilia se dio una palmada en el pecho y dijo. - No te preocupes, maestro. Mañana las traeré todas. Mi papá quería mucho a esas bestias y las escondió en un lugar seguro. Pero yo sé dónde están escondidas. No te preocupes, déjamelo a mí. Ah, cierto. Vas a participar en la competencia esta tarde, ¿verdad? ¡Iré a animarte! Al observar a la joven tan emocionada, Fang Xingjian frunció aún más el ceño. No deseaba tener a alguien tan ruidoso gritando a todo pulmón en los acantilados mientras observaba su pelea. Por lo tanto, Fang Xingjian la despachó con indiferencia. - No hace falta. ¿Qué tal esto? Esta tarde puedes practicar todas las técnicas de espada que has aprendido y mostrármelas mañana. Tómalo como una prueba. Una vez que se deshizo de la joven, se dio cuenta de que ya era mediodía. Cuando terminó de almorzar, Jack y Anthony ya habían llegado. Jack dijo, un poco agitado y a la vez preocupado. - Vayamos juntos a la competencia. ¿Qué te parece, Xingjian? - Escuché que Renault es el némesis de quienes se especializan en velocidad. ¿Estás seguro de que lo derrotarás? Anthony le dio una palmada en el hombro a Jack y dijo. - No le pongas demasiada presión a Xingjian. Al menos ya ganamos una ronda. La Clase 252 es incluso más fuerte que la Clase 253. Solo tenemos que dar lo mejor de nosotros. Fang Xingjian sacudió la cabeza y respondió fríamente. - Desde que llegué aquí, ni una sola vez he pensado en perder. Dejando a los 2 mirándose fijamente, sin saber qué decir, Fang Xingjian se dirigió al lugar de la competencia. Hizo lo mismo otra vez y cargó a la espalda una gran canasta de espadas de metal.

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